Conocí la Ciencia Cristiana a una edad muy avanzada; no obstante, he tenido el privilegio de recibir muchas bendiciones. Una afección cardíaca muy seria, de la cual había padecido, ya no me produce ninguna molestia, y muchas otras dificultades, tales como la artritis, que me atormentaba frecuentemente, han desaparecido totalmente.
Padecía de molestos dolores de cabeza, los cuales me producían insomnio. Sin embargo, después de conocer la Ciencia Cristiana y comprender cómo se aplican sus enseñanzas, conseguí librarme de estos ataques.
En poco tiempo pude resolver un problema de vivienda excepcionalmente difícil. En cuatro semanas conseguí un nuevo apartamento cuando generalmente esto lleva de uno a dos años.