Como tengo un taller de costura, por lo general trabajo haciendo y cortando patrones de ropa, y la mayoría del tiempo, estoy sentada a la máquina de coser.
Un día, mientras estaba cosiendo, sentí un leve dolor en la región lumbar pero no le presté atención y seguí trabajando. Con el correr del día, el malestar se hizo más insistente hasta que llegó un momento en que se hizo muy difícil resistirlo.
A pesar del dolor, pude ponerme a orar como lo había hecho en otras ocasiones en que me vi frente a algún problema. Pero no encontré alivio. Entonces, llamé a una practicista de la Christian Science para que me ayudara mediante la oración. Ella me sugirió que leyera pasajes de la Biblia y de Ciencia y Salud para encontrar inspiración espiritual. Además, cuando le comenté que mi esposo estaba trabajando y mis hijos estaban en el colegio, me dijo que Dios nunca me había dejado sola, porque Él ocupa todo el espacio.