Mientras oraba, recibí ese “informe de salud” de Dios, la Verdad. Aunque aún sentía algo de dolor, me alegré con confianza, sabiendo que el dolor no formaba parte de mi vida como linaje de Dios.
Al ver que solo podemos tener la identidad que Dios creó, reconocemos que la resistencia al crecimiento espiritual autodenominada distracción, no es más que una imposición sobre nosotros.
Tuve la certeza de que nuestras oraciones por la humanidad se purifican y se ven reforzadas al estar firmemente arraigadas en las Escrituras. La navegación mental negativa dio paso a la paz y a la certeza de que Dios nos proporcionaría la sabiduría necesaria para hacernos avanzar a todos.
No podía permitirme tener miedo, pero tenía que saber que la Mente divina, la verdadera inteligencia, gobernaba realmente esta situación.
Estoy extraordinariamente agradecido por esa maestra de la Escuela Dominical. A pesar de la imagen que yo presentaba, supongo que ella tenía en su pensamiento mi perfección como creación de Dios.
Incluso cuando ocurrieron una serie de acontecimientos preocupantes en mi comunidad, pude centrarme en orar en lugar de deslizar la pantalla.
Aprendí que estar “escondido con Cristo en Dios” es tener humildad y fortaleza. Eso es lo que esta experiencia me estaba mostrando: que el poder y la fuerza provienen de la humildad y la confianza en Dios, no del cuerpo.
Ya se están aceptando solicitudes para la Clase Normal de 2027, y les pedimos a los Científicos Cristianos de todo el mundo que, unidos en oración, apoyen la formación de esta clase. Todos quienes estén dispuestos a apoyar, esta actividad basada en el Manual, pueden tomarse el tiempo de pensar en la importancia de la Ciencia Cristiana y, por consiguiente, el valor de la instrucción de Clase Primaria de la Ciencia Cristiana, como parte del sistema de educación espiritual que Mary Baker Eddy estableció.
Tras haber experimentado una maravillosa curación, sentí el fuerte deseo de contarle a alguien lo del accidente. Pero me detuve. Reconocí que la fuente de esa tentación era el magnetismo animal; lo que Jesús llamó “un mentiroso”.
Me abrí al reconocimiento de que Dios es la única fuente de mis pensamientos y acciones. Por lo tanto, todo mi ser solo podía ser armonioso. ¡Qué libertad y justicia se encuentran en este poderoso hecho espiritual!