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2026

Con mi pensamiento libre para escuchar los pensamientos de Dios, pensé en cómo podía demostrar Su poder y omnipresencia y luego escuché con expectativa. No tuve que esperar mucho.

Jesús enfatiza que la generosidad no crea carencia; al contrario, abre puertas. Esto no es solo una regla relativa al dinero, sino una verdad espiritual sobre cómo vivir de manera desinteresada y generosa, confiando en la abundante provisión de Dios y sabiendo que dar y recibir siempre van de la mano.

Identificamos sugestiones erróneas —barreras en el pensamiento— que impedirían la entrada a nuestra iglesia o a la Sala de Lectura. Trabajamos para encontrar los hechos contrarios a las falsas pretensiones del sentido mortal, y para reemplazar esas pretensiones con la Verdad divina.

La ley de Dios pone todo en su lugar, y el hombre expresa la actividad sin obstáculos del Amor y el Alma. No hay debilidad ni fallo en nada que Dios haya creado.

A medida que mis pensamientos sobre los gatos pasaron del miedo y la antipatía a un amor y asombro por la creación de Dios, hubo un cambio instantáneo en mi cuerpo.

A medida que nos dedicamos a la sagrada labor de la investigación, la visión, el crecimiento y la práctica espirituales —ya sea que tengamos un empleo, lo busquemos activamente o estemos jubilados— podemos envolver en nuestros pensamientos a todos los que están desempleados, sabiendo que Dios no ve así a nadie.

Un salmista escribió una vez: “De día mandará Jehová su misericordia, y de noche su cántico estará conmigo” (Salmos 42:8). La confianza en Dios como el Amor siempre presente canta a través de los siglos en este himno. Habla a todo el mundo en todas las situaciones.  

Todos hemos experimentado momentos de atemporalidad. Por ejemplo, puede parecer que el tiempo se detiene al estar ante una cascada o al asimilar mentalmente una nueva verdad espiritual. El reino de la eternidad es un mundo sin comienzos ni terminaciones, principios ni fines. Es un mundo sin límites de ningún tipo.

Siempre he sabido que Dios me ama, y confié en que Él estaba conmigo en ese preciso momento. Sabía que la “voz callada y suave” de Dios nos guiaba a mi madre y a mí. Me sentí inspirada a pensar en los Diez Mandamientos y, en ese momento de temor, quise honrar a mi madre escuchándola.

Mientras reflexionaba sobre esta experiencia, me di cuenta de que había dado un paso claro y natural en la transición de la falsa sensación de ser material y mortal a una comprensión de mí mismo como la creación espiritual, pura y completa de Dios, el Espíritu.

La misión del Heraldo

 “... para proclamar la actividad y disponibilidad universales de la Verdad...”

                                                                                                          Mary Baker Eddy

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