Skip to main content Skip to search Skip to header Skip to footer

2026

Cada momento trae oportunidades para revitalizar y espiritualizar nuestro pensamiento, descubriendo nuevas formas de permitir que Dios nos inspire, fortalezca y guíe hacia adelante.

Me alegra mucho haber aprendido que, no importa cómo perciba a Dios en un momento dado, Él siempre está presente, siempre cuidando de mí.

A medida que abracé más plenamente mi individualidad espiritual como un hijo amado e inmortal de Dios, el Alma, libre de cualquier enfermedad, pude rechazar la teoría basada en la materia de que las enfermedades son inevitables.

Se puede tardar años en comprender los idiomas humanos, pero el lenguaje del Amor es algo que entendemos de forma inherente. Es producto del sentido espiritual, la capacidad de conocer y comprender a Dios, que es el Amor mismo.

Aunque no cambié mi nombre tras conocer mi verdadera individualidad, como los personajes de la Biblia, me sentí como una persona nueva. Adquirir un nuevo sentido de propósito es posible para todos.

Al volvernos de todo corazón al Espíritu, vemos que nada puede despojarnos de nuestro derecho espiritual de nacimiento, la identidad irrevocable y la ciudadanía que todos compartimos —en otras palabras, aquello que Dios nos ha dado—.

Lo que me quedó claro fue que no podía ver esta actividad como parte espiritual, parte física. No estaba guiando a un ser espiritual a través de una serie material de obstáculos para vencer la materia con el Espíritu. Tuve que darme cuenta de que la materia simplemente no formaba parte de la ecuación.

A medida que nos esforzamos activamente por poner en práctica nuestra creciente comprensión de esta verdadera individualidad en nuestras vidas, encontramos que somos capaces de ver y demostrar la presencia y el poder de Dios, y eso lleva a la curación.

Me levanté aún con el disco en la mano, manchada de hierba, sonriendo de oreja a oreja, arrullada por los gritos y ovaciones de la gente de ambos equipos, y disfrutando de la libertad y el poder de dedicarse a hacer el bien.

Fue reconfortante saber que yo estaba incluido en “todo” lo que Dios hizo y declaró que era muy bueno. No había —ni hay— poder ni punto de vista contrario que me convenciera de lo contrario.

La misión del Heraldo

 “... para proclamar la actividad y disponibilidad universales de la Verdad...”

                                                                                                          Mary Baker Eddy

Saber más acerca del Heraldo y su misión.