Con Dios no hay días malos
Gwendolyn Joy Forest,
- EE.UU.
Del número de enero de 2002 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana
Hoy no fue un buen día.
Primero, durante el desayuno, se me cayó el tazón de cereal y derramé la leche.
Después le rompí la caja de música a mi hermano más chico, porque le di tantas vueltas a la cuerda que se trabó y dejó de funcionar. Tal vez nunca más funcione. Y mi mamá me dijo que no arruinara los juguetes de mi hermano.
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