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Oración vespertina de la madre

Del número de enero de 2002 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana


Gentil presencia, gozo, paz, poder,
divina Vida, Tuyo todo es.
Amor, que al ave Su cuidado da,
conserva de mi niño el progresar.

Amor, refugio nuestro, no he de creer
el lazo que nos pueda hacer caer;
habita con nosotros el Señor,
Su brazo nos rodea con amor.

Que por la ingratitud, por el desdén,
por cada lágrima halle, alegre, el bien;
en vez de miedo y odio, quiero amar,
pues Dios es bueno y Él me hará triunfar.

Bajo Sus alas de poder estoy
y en lo secreto de Su senda voy;
busco y encuentro; y ésta es mi canción:
“Contigo estoy” en guardia y oración.

No habrá ya lazos, pestes ni dolor,
ni agitará mi pecho cruel temor,
si Tú a la tierra Tu sonrisa das;
y encuentra en Ti la madre hogar de paz.

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