Mediante mi estudio de la Biblia y del libro de texto de la Ciencia Cristiana, Ciencia
y Salud con la Llave de las Escrituras por Mary Baker Eddy, he aprendido que por ser hija de Dios jamás puedo estar separada del Amor divino, Dios. Comprender y experimentar esto me hace sentir sumamente agradecida.
Hay una experiencia que realmente se destaca. Un día soleado, el equipo de hockey sobre césped de mi hijo, jugó un partido contra los padres. Mi esposo y yo no teníamos ninguna experiencia en este deporte, pero era muy divertido jugar con la pelota de madera y el palo de hockey en el pasto.
De pronto la pelota me golpeó con fuerza en el tobillo. Con mucho dolor, salí rengueando de la cancha. De pronto pareció como que toda la alegría del juego había desaparecido. Al principio, me resultó difícil pensar con claridad. Pero me negué con vehemencia a sentirme decepcionada e impotente, y como había aprendido a hacer en la Ciencia Cristiana, rechacé mentalmente el reclamo de que tenía una lesión. Sin embargo, por la noche, después que llegué a casa, ya no podía poner ningún peso sobre el pie y el dolor era insoportable.
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