Originales Web
Afirmé en oración que el plan de Dios para mí ya estaba en curso y se expresaba en abundante bondad, alegría, bienestar, empleo y provisión; todo lo cual no estaba limitado por los paradigmas materiales de cómo era mejor y más probable satisfacer las necesidades humanas.
Me di cuenta de que, en lugar de tratar de arreglar una condición física, necesitaba corregir cualquier pensamiento que hubiera detrás.
Apareció primero el 14 de mayo de 2026 como original para la Web.
Me abrí al reconocimiento de que Dios es la única fuente de mis pensamientos y acciones. Por lo tanto, todo mi ser solo podía ser armonioso. ¡Qué libertad y justicia se encuentran en este poderoso hecho espiritual!
Apareció primero el 11 de mayo de 2026 como original para la Web.
Original en español
Aprendí que estar “escondido con Cristo en Dios” es tener humildad y fortaleza. Eso es lo que esta experiencia me estaba mostrando: que el poder y la fuerza provienen de la humildad y la confianza en Dios, no del cuerpo.
Esta experiencia me enseñó que nunca estamos solos. Como idea espiritual de Dios, cada uno de nosotros es siempre uno con el Espíritu divino. Podemos superar lo que parece ser una limitación o temor a través del Cristo —la idea divina que revela la bondad omnipresente de Dios—.
Aunque no tenemos que ganar la herencia que Dios nos dio, sí debemos reclamarla. Lo hacemos al reconocer sistemáticamente nuestra condición como creación espiritual de Dios y rechazar cualquier aspecto del yo mortal y material.
Le pido a Dios que me diga quién soy. Las respuestas llegan como un sentimiento tranquilo y suave de que soy buena porque mi creador es bueno.
Publicado originalmente en portugués
Cuando seguimos con humildad y obedientemente la voluntad de nuestro Dios, nuestro Padre-Madre, suceden cosas buenas; de maneras mucho mejores de lo que podemos imaginar y sin ninguna interferencia humana o material.
No somos personajes de una novela, ni descendemos de personajes de una alegoría. Nuestra verdadera herencia es maravillosa, y la Sra. Eddy la describe de esta manera: “El hombre y la mujer, coexistentes y eternos con Dios, reflejan para siempre, en cualidad glorificada, al infinito Padre-Madre Dios” (Ciencia y Salud, pág. 516).
Cuando llegamos al campamento, fuimos a ver a las enfermeras de la Ciencia Cristiana. Aun así, no quería que hicieran nada, pero eran muy afectuosas y estaban orando.