Originales Web
Apareció primero el 15 de julio de 2024 como original para la Web.
A medida que continuaba “de portero” con mis pensamientos, comencé a sentirme mucho más feliz. Era como si me hubieran sumergido en el amor y la alegría, sentimientos que sabía que eran de Dios.
Apareció primero el 22 de septiembre de 2025 como original para la Web.
Original en español
Comprendí claramente que nunca había dejado de estar bajo el cuidado de Dios. Acepté este hecho y continué orando, afirmando mi unidad y semejanza con Dios.
Apareció primero el 2 de octubre de 2025 como original para la Web.
Cuando las cosas parecen difíciles, no hay mejor respuesta que considerar cómo podemos ayudar a traer este despertar espiritual al mundo. Abrazar este propósito más elevado nos permite vernos de manera más tangible en un universo en el que Dios opera en nuestra vida diaria y en nuestras interacciones con los demás.
Exasperado y desanimado, decidí hacer algo que había hecho muchas veces en el pasado; algo que Mary Baker Eddy hacía con regularidad. Recurrí a mi Biblia y la abrí al azar, con la plena expectativa de que diría lo que necesitaba escuchar para sanar.
Estaba agradecido de darme cuenta de que el doloroso sentimiento de soledad se estaba desvaneciendo. Con cada demostración, sentí un creciente sentido de la cercanía de Dios y también crecí en mi comprensión de que los accidentes y el caos jamás emanan ni son sancionados por Dios, el Amor.
Dios nos habla de una manera que podemos entender, sin importar el idioma que hablemos o la época en la que vivamos.
Luego pensé en las ardillas y en lo mucho que todavía las amaba. Las vi inocentes y juguetonas. Ciencia y Salud explica: “Todas las criaturas de Dios, moviéndose en la armonía de la Ciencia, son inofensivas, útiles, indestructibles” (pág. 514). Sabía que, en verdad, las ardillas no podían lastimarme, y yo no podía lastimarlas.
La curación divina es una clara evidencia del Cristo, la verdadera idea de Dios. Cuando nos consideramos incapaces de sanar, nos alejamos del Cristo. La Navidad es un momento encantador para apreciar y demostrar la curación, para saber que el Cristo está siempre presente y es eficaz.
Las cualidades de Dios, incluido el evidente valor en la historia de la natividad, son las que nos hacen avanzar. Y a medida que este valor más profundo y propio del Cristo se comprende y vive más ampliamente, nos lleva hacia la consciencia espiritual que tiene soluciones para todo.
El Cristo, la santidad que Jesús encarnó, nos permite “lograr el ministerio de la justicia”. El Cristo siempre está activo en la consciencia humana, guiándonos individual y colectivamente por el camino de la salvación, nuestra libertad absoluta de toda consciencia y condiciones discordantes.