Originales Web
Oré para ver que no podía ser privado de mi lugar correcto en el universo de Dios. Dios siempre emplea Su creación en la expresión de cualidades divinas, tal como abundancia, inteligencia, ingenio y alegría. De hecho, ese es nuestro propósito mismo: un trabajo que jamás podemos perder.
Para que el bien se destaque más en la sociedad, es de ayuda mantener los buenos modelos en el pensamiento. Eso incluye sin duda a personas generosas y valientes de muchas creencias y orígenes, que ilustran en cierta medida la verdadera naturaleza divina de todos.
Mi identidad no está definida por la oscuridad de una estación, sino que es permanentemente buena, como Dios.
Original en español
Por la mañana, cuando despertamos, si nuestro primer pensamiento es la unidad del hombre con Dios, podemos hacer nuestra primera acción del día sabiendo que el poder del Amor es nuestro, que vivimos en el reino de los cielos, donde todo es armonía.
Cuanto más seguimos el ejemplo de Jesús al ver a los demás —vecinos, familias, niños, colegas, etc.— de esta manera, tanto más miedo, resentimiento, duda y ego eliminamos, hasta que el reflejo de la bondad y perfección de Dios es lo único que se ve.
Publicado originalmente en portugués
Seguí leyendo Ciencia y Salud y aprendí que todos somos hijos de Dios, hechos a Su imagen y semejanza, verdaderamente buenos e inocentes. ¡Qué hecho espiritual tan magnífico!
Las cualidades espirituales —tales como la sabiduría, la integridad, la claridad, la energía, la fuerza, la flexibilidad, la alegría y la paz— no nos pueden ser arrebatadas porque es Dios quien las otorga. ¡Así que paremos el péndulo!
Neguémonos a permitir que la creencia en la edad nos tiente a sentirnos o a ser limitados. Dios no ve a nadie como si tuviera tantos años, o como si fuera joven. La única etiqueta que nos corresponde es “hijo eterno de Dios, hecho a Su imagen”.
Aunque nuestro enamoramiento por la chica se desvaneció, nuestra amistad perduró. Esto era el Amor reflejado en el amor.
Cada vez que pensaba que tenía una parte corporal deformada, o que no podía usar el pulgar normalmente, o que esta enfermedad era una consecuencia natural del envejecimiento o la herencia, refutaba con vehemencia esas creencias erróneas con la verdad de que el hombre refleja la bondad de Dios.