Originales Web
Apareció primero el 16 de febrero de 2026 como original para la Web.
La oración en la Ciencia Cristiana nos ayuda a comprender mejor nuestra verdadera identidad como hijos de Dios, del Espíritu —como totalmente espiritual, no en ni de la materia—.
Darnos cuenta de que realmente podemos liberarnos de los pensamientos y acciones erróneas y ayudar a otros a liberarse mediante el perdón me abrió un ámbito totalmente nuevo de pensamiento. Comprendí muy claramente que el perdón que sentía por mi padre venía de Dios.
Cuando los titulares se intensifican, no tenemos que quedarnos atónitos. Podemos enfrentarlos, mental y espiritualmente arraigados en la omnipotencia de Dios, confiados en la inocencia y buena voluntad de la humanidad, y a la espera de las pruebas del Cristo en acción.
Original en español
Mientras estaba allí ese día, la marea dejó a la vista la extensa playa. La paz mental se había instalado, y la gratitud al divino protector me hizo comprender que la victoria es nuestra, al reconocernos a nosotros mismos y a la humanidad como Su manifestación, y nada menos.
En lugar de dejarme llevar por las corrientes mentales de desesperanza, división y animosidad, me mantuve con el Principio divino. Consideré los motivos que podrían haber llevado a los funcionarios municipales al servicio público, como por ejemplo el amor por su comunidad.
Al observar y escuchar al Amor, estaremos cada vez menos propensos a ceder ante una influencia que no coincide con el Amor y el bien que tiene para nosotros y para todos.
Ya sea en el deporte o en la vida, poner nuestra fe en Dios abre la puerta a la curación —y a las victorias—.
Empecé a orar con más regularidad para rechazar la creencia común de que el atletismo y las lesiones van de la mano. Glorificar a Dios con las habilidades que Él nos ha dado expresa alegría y libertad. La lesión no forma parte de la creación de la Mente divina.
En el deporte y más allá, vale la pena dirigir nuestros pensamientos ahora en direcciones productivas. No necesitamos permitir que los errores de ayer ocupen demasiado de hoy. Podemos ser más fuertes gracias a ellos y amarnos más.
Le pedí a Dios que me diera la comprensión de cómo abordar el desafío físico desde una perspectiva espiritual —una perspectiva que estaba seguro traería curación—. Y la inspiración que me vino en la oración fue que ninguna acción espiritual resulta en lesiones o agotamiento.