Relatos de curación
Tanto la madre como la hija sintieron la protección, el amor y el cuidado tangibles de Dios al orar con el poema de Mary Baker Eddy titulado “La oración vespertina de la madre”.
Durante los siguientes días, mis oraciones se centraron en reconocer con persistencia que yo era la imagen y semejanza de Dios y reflejaba Su perfección.
La quietud interior y el sentimiento del amor ininterrumpido de Dios eran palpables e irrefutables.
Dios gobierna cada uno de nuestros pasos, y no hay fuerza material que nos empuje o tire de nosotros, nos haga tropezar o nos cause daño de ninguna manera.
Él puso todo su ser en manos de Dios, confió en Él con todo su corazón, y experimentó la curación física y un propósito renovado.
Este autor comparte con nosotros cómo la Ciencia Cristiana ayudó a su familia a superar los sentimientos de dolor y pérdida cuando un querido pariente murió.
Al enfocarse en la presencia tangible de Dios en su vida y la expresión de las cualidades divinas como reflejo de Dios, la restauración física y espiritual fueron como pasos naturales de progreso.
Cuando surgió la necesidad de encontrar otra casa, ella sabía que, si ponía su confianza en Dios y Su bondad en lugar de en las circunstancias materiales, su familia tendría lo que necesitaba. ¡Y así fue!
Necesitaba ver más claramente mi propia identidad como reflejo del Amor divino: mi legítima herencia como hijo perfecto de Dios.
Oré para ver que la enfermedad, y específicamente una pandemia, no tenía inteligencia. Jamás fue creada por Dios, por lo que no podía tener poder.