
Relatos de curación
En la Escuela Dominical de la Ciencia Cristiana ella había aprendido que el estrés y la presión no provienen de Dios, por lo que no tienen poder sobre nosotros. Años más tarde, estos pensamientos la ayudaron a superar la ansiedad y el insomnio.
Ella perseveró, sabiendo que no importaba cuánto tiempo tomara, la curación era inevitable. Su curación completa y permanente mediante el tratamiento de la Ciencia Cristiana demuestra que no hay nada demasiado difícil para Dios.
Cuando se le diagnosticó un trastorno autoinmunológico que requeriría la ingestión de medicamentos por el resto de su vida, esta autora oró comprendiendo que la Mente es el único poder e inteligencia. Poco después los síntomas desaparecieron, y ella tuvo una curación permanente.
Durante un viaje al extranjero, esta autora comenzó a experimentar síntomas graves de gripe y mal de altura. Pero orar para elevar su pensamiento por encima del pensamiento material hacia lo que sabía de Dios y de sí misma como linaje de Dios, resultó en una curación permanente. Ese fue uno de sus viajes más satisfactorios.
Era Nochebuena y sufría de lo que parecían ser síntomas de neumonía. Ella sanó al orar y meditar que el regalo de Dios del Cristo, la Verdad, para todos nosotros está eternamente presente, mostrando que la salud, la abundancia, la bondad y la alegría están presentes y nunca se pueden perder.
Dado que Dios es el bien todopoderoso y el creador de todo lo que es real, el hijo de esta autora no podía ser nada más que bueno en todos los sentidos. Aferrarse a estas ideas al orar fue esencial para que su hijo sanara permanentemente.
A través de la oración, ella comenzó a confiar en que Dios era la fuente de su felicidad, autoestima y salud, a pesar del argumento de que estas eran inherentes al alcohol. Y sanó permanentemente de esta adicción.
La confianza inquebrantable en Dios, ganada a través de la oración como se enseña en la Ciencia Cristiana, produjo esta curación completapermanente de una fractura en la espalda.
Cuando la abuela de repente había quedado totalmente paralizada y sin poder hablar, Nancy oró, restaurando su sentido espiritual. Eso produjo una curación instantánea mediante el Cristo en Navidad.
Cuando enfrentó síntomas graves similares a los de la gripe, por medio de la oración Carmen encontró descanso y renovación en Dios. Esta curación le demostró que Dios es una ayuda muy presente y eficaz en las tribulaciones, y que todos pueden sentir la presencia sanadora del cuidado de Dios por Sus hijos.