
Relatos de curación
Darse cuenta de que había sido inconscientemente “influida erróneamente” por tan solo un pensamiento erróneo de enfermedad —una creencia material sin sentido— hizo que la amenaza de contagio perdiera todo el poder para asustarla. ¿El resultado? Una hermosa curación de síntomas de Covid-19.
A través de la oración como se enseña en la Ciencia Cristiana, Helen fue liberada de la sugestión de dolor causada por un crecimiento anormal en su espalda. El área volvió a su tamaño y aspecto normales, y no ha tenido rastro alguno de la deformidad desde entonces.
Un día, Kacy se sintió repentinamente abrumada por una molestia. Se dio cuenta de que en su pensamiento le había atribuido poder a los informes de la propagación del coronavirus. Ella sanó cuando comprendió que la totalidad de Dios no dejaba lugar para que un virus se propagara a nadie.
A pesar de los síntomas que percibían los sentidos físicos, el autor no aceptó ninguna realidad que no fuera su perfección espiritual.
Al final de la reunión de testimonios, el autor todavía estaba sufriendo. Y luego comprendió que la Iglesia y su efecto sanador nunca terminan.
Melissa expresa su gratitud tanto por haberse liberado de la incomodidad física como por haber sido testigo directo del efecto sanador de los servicios religiosos de la Ciencia Cristiana.
Después de un accidente que la dejó con un brazo fracturado, Carol se volvió a Dios en oración; sabiendo que nada la había dañado ni podía hacerle daño. Como hija espiritual de Dios, el Amor, reconoció que estaba a salvo, ilesa, nunca en peligro, y jamás podía apartarse de la omnipresencia amorosa de Dios. A continuación, se produjo una curación rápida y permanente.
Ella se dio cuenta de que, por ser hija de Dios, siempre estaba plenamente empleada en expresar Sus cualidades, y estas cualidades nunca pueden ser amenazadas o eliminadas. Comprender esto al orar la llevó a obtener un empleo significativo en un momento de necesidad.
Cuando sintió dolor en su pierna, Anne persistió en la oración que afirma que la curación radica en reconocer el amor omnipotente y universal de Dios por todos Sus hijos. Su curación fue y sigue siendo permanente.
Cuando se lastimó gravemente uno de sus dedos, ella oró para saber que, puesto que todo está bajo el gobierno perfecto de Dios, Sus hijos en realidad no tienen accidentes. Sanó por completo, sin necesidad de suturas.