
Editoriales
Las noticias de todas partes del mundo advierten sobre el desempleo, las economías inestables y los pánicos financieros en todos los ámbitos de trabajo. Las personas de bajos recursos o quienes han perdido su fuente de ingreso, se sienten amenazados y preocupados de que el futuro haya perdido su carácter promisorio.
Hace un tiempo visité a unos amigos en Sudamérica. Allí había mucha disconformidad con el gobierno, y ellos me explicaron que en los últimos seis años habían tenido seis presidentes.
Una oración es una oración. Pero, ¿es esto así? Un antiguo spiritual dice: "Soy yo, Señor/ quien necesita orar.
Desde su inauguración en 1896, los Juegos Olímpicos "modernos" han reflejado las épocas en que se han celebrado. Las guerras mundiales cancelaron los Juegos en 1916, 1940 y 1944.
El título de una pintura del simbolista francés Paul Gauguin plantea un interrogante “¿De dónde venimos? ¿Qué somos? ¿Hacia dónde vamos?” La gente siempre se ha hecho estas preguntas. Y también las naciones.
Todos sabemos cómo los niños hacen sonar la alarma cuando detectan una injusticia. “¿Por que le das a ella dos galletitas y a mí una sola?” Ya desde muy pequeños se ve que hay esa demanda interior que clama por justicia, y respondemos a ella.
La Biblia está llena de historias de gente que vivió oprimida por gobiernos injustos e incluso muy crueles. Entre ellos se encuentra el relato en el antiguo Testamento de los israelitas y la infinidad de desafíos que enfrentaron bajo el yugo egipcio.
¿Cuán amplio es su sentido de justicia? ¿ E s acaso lo suficiente como para incluir a todo el mundo? Estando en un planeta con más de seis mil millones de personas, parece que esto sería muy difícil de cumplir. El mundo es una obra formada por distintos retazos de culturas, idiomas, religiones y costumbres.
Es fácil sentir que esos cambios, y cosas tales como ser registrados en las terminales de las aerolíneas, afectan la libertad individual. Sin embargo, por momentos me siento muy agradecida por otra clase de libertad: la libertad espiritual que emana de saber que Dios me ama a mí como a todos.
Querida Fiona: Estoy en mi oficina en Boston, y acabo de recibir una Ilamada de Berlín contándome de la enorme alegría que recibieron tus padres CUANDO LLEGASTE AL MUNDO, SANA Y VIVAZ. ¡NO VEO EL MOMENTO DE VERTE! Te deseo tantas cosas para tu futuro: salud, satisfacción y realización en la vida.