Hace mucho tiempo que aprecio la profesión de enfermera de la Ciencia Cristiana, pero una conversación que tuve recientemente con una trabajadora social en mi estado me llevó a apreciar más profundamente la misión de curación que lleva a cabo la enfermería de la Ciencia Cristiana, y me permitió aclarar algunos conceptos erróneos comunes que ella tenía sobre esta profesión. También me recordó mi primer encuentro con la enfermería de la Ciencia Cristiana hace muchos años.
Aunque asistí a la Escuela Dominical de la Ciencia Cristiana toda mi vida, nunca había conocido a un enfermero de la Ciencia Cristiana y no sabía lo que estos hacían; hasta que cuando tenía diecinueve años, inesperadamente me encontré en circunstancias que requerían su cuidado. Entonces me enteré no solo de la tarea que realizaban, sino de su invaluable función al apoyar la curación en la Ciencia Cristiana. Esto fue lo que sucedió:
Un hermoso día de verano, dos amigos y yo salimos a pasear por un lago en una lancha grande de esquí. Habíamos planeado reunirnos con más jóvenes al otro lado del lago para esquiar en el agua y hacer un picnic. Después de salir, me instalé en la proa de la lancha.
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