He estado en la búsqueda de la bondad, la generosidad y el amor. Y al hacerlo, estas cualidades se han manifestado cada vez más en mi vida. Me ha ayudado a abrir los ojos al bien que está presente y activo. Me he dado cuenta de que los momentos de bondad no son puntitos de luz en un universo oscuro, sino evidencias de la ley espiritual fundamental de la bondad omnipresente de Dios.
Las enseñanzas de la Ciencia Cristiana explican que Dios solo tiene el bien reservado para Su creación. Y como es todopoderoso, no hay nada que pueda resistir ese bien. La Biblia respalda esto. Como Pablo afirma enfáticamente en su epístola a los gálatas: “La clase de fruto que el Espíritu Santo produce en nuestra vida es: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, humildad y control propio. ¡No existen leyes contra esas cosas!” (Gálatas 5:22, 23, NTV).
En un podcast del Sentinel Watch de principios de este año, Mark Sappenfield, Redactor del Christian Science Monitor, dijo: “Cuando miras a tu alrededor en tu comunidad, ves el bien en todas partes.… Pero parece que, cuando nos movemos fuera de una cierta distancia focal, nos olvidáramos que está ahí, cuando en realidad [el bien] es pertinente y está en operación en todos estos niveles, en todos estos lugares, y hay que tenerlo en cuenta, porque [es] lo que está dando forma a nuestra sociedad” (“What can we rely on in an uncertain world?” JSH-Online.com, April 20, 2020).
Entonces, si el bien es la única ley que está realmente en vigor, ¿por qué parece tan a menudo que el mal tiene poder y que el sufrimiento y la frustración se ponen en ventaja? Incluso puede parecer que el bien es la excepción a la regla, en lugar de la regla misma.
La Ciencia Cristiana explica que Dios solo tiene el bien reservado para Su creación.
En Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras, Mary Baker Eddy describe el pesimismo dominante de esta perspectiva como envuelto “en las nieblas del error”. Sin embargo, también dice que tenemos la capacidad de ver más allá de esta niebla errónea o equivocada: “Envueltos en las nieblas del error (el error de creer que la materia pueda ser inteligente para bien o mal), podemos obtener claras vislumbres de Dios sólo a medida que las nieblas se disipan, o a medida que se disuelven hasta tal tenuidad que percibimos la imagen divina en alguna palabra o hecho que indica la idea verdadera: la supremacía y realidad del bien, la nada e irrealidad del mal” (pág. 205).
La niebla puede hacer que parezca que los autos y los edificios no están realmente allí, pero no puede hacer que esas cosas dejen de existir. Lo mismo ocurre con el mal. A veces el bien puede estar oculto, pero en realidad es indestructible, y podemos verlo cuando las nieblas del error se dispersan o se disuelven. Cuando afuera hay niebla, tenemos que hacer un verdadero esfuerzo para darnos cuenta de lo que nos rodea. Del mismo modo, cuando “nos envuelven las nieblas del error”, podemos buscar activamente “la imagen divina en alguna palabra o hecho” de los que habla Ciencia y Salud, porque es a través de este esfuerzo que podemos ver “la supremacía y realidad del bien”; lo que realmente está ocurriendo detrás de la niebla.
Durante la temporada de Navidad de 2019, estuve de mal humor y no disfruté de las fiestas. Pero en ese estado triste, comencé a notar cuántos de mis vecinos habían puesto decoraciones navideñas en sus jardines. Las luces brillantes y centelleantes, los festivos renos en las azoteas y los hermosos y sagrados pesebres atravesaron la penumbra en mi pensamiento y comenzaron a disipar la oscuridad. Sabía que las familias en todo el mundo estaban poniendo estas decoraciones para traer alegría a sus vecinos. Mi espíritu se elevó de inmediato cuando pensé en la naturaleza desinteresada y amorosa que Dios otorgó a la humanidad.
Algunos podrían decir que la gente también despliega decoraciones navideñas con motivos menos positivos, como para tratar de impresionar. Esto podría ser cierto en algunos casos. Pero nos estamos perdiendo algo si no miramos debajo de la superficie para ver la verdadera naturaleza espiritual de los demás. La Ciencia Cristiana me ayuda a ver que la naturaleza inherente de todos incluye el anhelo de sentir y expresar el amor de Dios.
La Biblia nos dice que Dios nos creó a todos buenos en gran manera (véase Génesis 1:31). Ciencia y Salud afirma: “En la Ciencia el hombre es linaje del Espíritu. Lo bello, lo bueno y lo puro constituyen su ascendencia” (pág. 63). Esta no es tan solo una declaración alentadora, sino que también podemos demostrar que es verdad, como descubrí cuando hice el esfuerzo mental consciente por rechazar las suposiciones falsas acerca de las personas y verlas únicamente como “bellas, buenas y puras”.
A través del razonamiento lógico y basado en la Biblia, la Ciencia Cristiana nos da la opción de no dejarnos impresionar por las teorías negativas y elegir ver que la bondad de Dios es la realidad. La bondad siempre está presente en mi vecindario y en tu vecindario, y nuestro reconocimiento de esto puede salir a bendecir al mundo entero.
