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Las cualidades de Dios, incluido el evidente valor en la historia de la natividad, son las que nos hacen avanzar. Y a medida que este valor más profundo y propio del Cristo se comprende y vive más ampliamente, nos lleva hacia la consciencia espiritual que tiene soluciones para todo.
El Cristo, la santidad que Jesús encarnó, nos permite “lograr el ministerio de la justicia”. El Cristo siempre está activo en la consciencia humana, guiándonos individual y colectivamente por el camino de la salvación, nuestra libertad absoluta de toda consciencia y condiciones discordantes.
Nuestra práctica de la Ciencia Cristiana está respaldada por las verdades espirituales de la Biblia. La luz que ilumina los rincones oscuros de la consciencia global brilla desde la luz poderosa, sanadora e inextinguible de la Palabra viva, la Biblia.
A través del dedicado estudio de Ciencia y Salud y la Biblia, todos pueden aprender a sanarse a sí mismos y a los demás. Las últimas cien páginas de Ciencia y Salud contienen testimonios de personas que sanaron con solo leer el libro de texto.
Aprendí desde el principio que, al igual que un rayo de luz proviene del sol, mi vida es la expresión de Dios y Su bondad.
Manifestar paciencia, escuchar y cooperar unos con otros convirtió ese evento devastador en un tiempo de desarrollo espiritual.
Se ha vuelto cada vez más claro para mí que no estamos gobernados por leyes sobre el sueño o el tiempo, ni por ninguna otra de las llamadas leyes materiales que sugieren limitaciones o el bien restringido.
Apareció primero el 20 de marzo de 2025 como original para la Web.
Ningún concepto, hipótesis o invención humana tiene la sabiduría, la claridad inherente o la percepción para lograr esto sin que la luz indispensable del Cristo atraviese la consciencia ligada a la materia e ilumine nuestra naturaleza únicamente espiritual.
La Ciencia Cristiana enseña la importancia de apartarse del miedo en las crisis de salud. Hacerlo nos permite mantenernos conscientes de la verdad y aprovechar más la omnipotencia y omnipresencia de la bondad de Dios.
Apareció primero el 11 de agosto de 2025 como original para la Web.
Me había estado sintiendo desanimada e incluso abrumada por las diferentes tareas con las que estaba lidiando. Con todo el trabajo que había que hacer, sentía que no tenía suficiente tiempo para orar.