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Para jóvenes

Practicar la Ciencia Cristiana me salvó la vida

Saber que el cuidado de Dios por mí era absoluto culminó en este momento salvador de escuchar a Dios y saber obedecer al instante.

“Yo voy con mi Padre”

La guía y protección de Dios nunca podía ser menos que plena y constante.

Recuperé la alegría

A medida que continuaba “de portero” con mis pensamientos, comencé a sentirme mucho más feliz. Era como si me hubieran sumergido en el amor y la alegría, sentimientos que sabía que eran de Dios.

Aprendí desde el principio que, al igual que un rayo de luz proviene del sol, mi vida es la expresión de Dios y Su bondad.

La verdadera alegría de la Navidad

Logré dejar de preocuparme por cómo podría ser esta visita navideña si yo seguía mal. En cambio, me quedé en el presente, solo pensando en la naturaleza de Dios.

Encuentra un hogar muy lejos de su casa

Darme cuenta de que podía conectar el sentimiento de estar en casa con sentir la presencia reconfortante de Dios realmente me ayudó.

Solo en el bosque

Cuando comenzó a oscurecer, empecé a pensar que venían osos o coyotes.

Dios nos da todo lo que necesitamos

Estoy muy agradecida por haber visto cómo las ideas y bendiciones que obtenemos a medida que aprendemos sobre la Ciencia Cristiana pueden aplicarse a tantas cosas en nuestra vida.

Si te sientes acosado

Cuando volver a remar me dio miedo, pensé en todo el bien que el deporte del remo había traído a mi vida.

La oración en los deportes: ¿En qué consiste?

El fútbol era lo único que siempre me había hecho feliz, y la idea de que me lo quitaran me quebrantó.

La misión del Heraldo

 “... para proclamar la actividad y disponibilidad universales de la Verdad...”

                                                                                                          Mary Baker Eddy

Saber más acerca del Heraldo y su misión.