
Para jóvenes
Estoy muy agradecida por haber visto cómo las ideas y bendiciones que obtenemos a medida que aprendemos sobre la Ciencia Cristiana pueden aplicarse a tantas cosas en nuestra vida.
Cuando volver a remar me dio miedo, pensé en todo el bien que el deporte del remo había traído a mi vida.
El fútbol era lo único que siempre me había hecho feliz, y la idea de que me lo quitaran me quebrantó.
La certeza espiritual de la seguridad y protección de Dios permaneció conmigo todo ese verano.
Mi amiga me dijo que a la familia de esta chica le habían dado la oportunidad de salir de Gaza.
Me di cuenta de que Dios, la Verdad, me comunica lo que es verdadero acerca de mí a lo largo de cada día.
Estaba completamente libre de ira, resentimiento, ansiedad y culpa. Solo sentía amor y perdón.
Esa noche, me fui a dormir con la certeza de que Dios me cuidaba. Cuando me desperté a la mañana siguiente, todo el dolor había desaparecido.
Hoy, estoy profundamente agradecido por las enseñanzas de la Ciencia Cristiana que continúan guiándome. Los servicios dominicales siempre son una fuente de paz para mí. ¡No los cambiaría por nada del mundo!
Pude disfrutar de todas las experiencias del campamento, sabiendo que Dios es supremo y es la fuente de toda la energía y fuerza que pueda necesitar.