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Original Web

Sana de ciática

Del número de abril de 2021 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana

Apareció primero el 28 de diciembre de 2020 como original para la Web.


Poco después de casarme, hablé con un médico sobre un problema que había estado tratando de ignorar. Durante varios años, había sufrido de dolor en la parte posterior de mis piernas, el cual era especialmente intenso por la noche. Lo diagnosticó como ciática y me dijo que podía operarme, pero me recomendó no hacerlo. Manifestó que sería mejor que aprendiera a vivir con el dolor.

El diagnóstico me asustó. ¡Ciertamente no quería vivir con el dolor! Yo era una estudiante relativamente nueva de la Ciencia Cristiana, y al día siguiente, decidí que era hora de tomar en serio este problema y tratarlo mediante esta Ciencia. Llamé a una practicista de la Ciencia Cristiana para recibir tratamiento mediante la oración.

La practicista me ayudó a ver que lo que los sentidos materiales estaban informando, o incluso lo que el médico había diagnosticado, no era la realidad de mi ser. Ella no dijo que me habían diagnosticado erróneamente, sino más bien me recordó que me había creado Dios, la Mente y el Espíritu divinos, así que yo era, en realidad, mucho más que un mortal defectuoso. Como idea espiritual de la Mente, no podía ser dañada, padecer dolor o estar enferma.

La Mente divina siempre nos conoce como espirituales y perfectos, y podemos conocernos a nosotros mismos de ese modo también. Estamos edificados sobre un fundamento espiritual sostenido por el Cristo, la Verdad, no por la materia. Dios, el bien, es el Principio infinito del universo, y esta enfermedad no estaba de acuerdo con la ley del bien de Dios. Así que tenía autoridad divina para descartar el diagnóstico porque no formaba parte de mi verdadera identidad espiritual.

La practicista sabía que a mí me gustaba mucho tocar el piano, y me animó a interpretar himnos del Himnario de la Ciencia Cristiana, y cantar, centrándome en el mensaje de curación detrás de las palabras. Un himno que me encanta especialmente es el N° 51, que comienza de este modo:

La Mente eterna modeló
la idea celestial,
un ser de toda perfección,
que es obra inmortal.

.   .   .   .   .   .   .   .

Ningún defecto pudo dar
el Dios que es Creador
al hombre, fruto de bondad,
a quien Amor formó.
(Mary Alice Dayton, trad. © CSBD)

Pasé algún tiempo en el piano, cantando y deteniéndome a pensar en las verdades sanadoras de los himnos. Cuando terminé, estaba en paz y libre de dolor. Desde entonces he estado completamente activa y disfruté de una carrera que me exigía estar de pie durante muchas horas a la vez, sin ningún efecto adverso. 

Lo que se destaca especialmente para mí de esta curación es la convicción absoluta de la practicista de que la Mente divina mantiene la salud y el bienestar; esto eliminó mi temor. También fue significativa la fe que tuve en la veracidad de las dulces promesas de los himnos de la Ciencia Cristiana; promesas del amor y el cuidado omnipresentes de Dios.

Para mí, esta experiencia es un poderoso recordatorio de que cuando cultivamos una confianza como la de un niño en el poder de la Verdad divina, los resultados sanadores están asegurados.

Terri Murdock 
San Dimas, California, EE.UU.

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