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Original Web

Alarmante sarpullido sanado

Del número de octubre de 2023 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana

Apareció primero el 17 de julio de 2023 como original para la Web.


Todos los veranos, durante algunas semanas, mis hijos van a un campamento para estudiantes de la Escuela Dominical de la Ciencia Cristiana. A ellos siempre les encanta estar afuera, aprender una nueva habilidad o deporte al aire libre y pasar tiempo con sus amigos. Las nuevas actividades a menudo los desafían física y socialmente. Estas experiencias los obligan a ver y reconocer las habilidades que Dios les ha dado, demostrar que pueden apoyarse en Él para todas sus necesidades y descubrir cómo expresan fuerza, alegría, amor, independencia, dominio, gracia, creatividad y paz como hijos de Dios. 

Hace casi tres años, mi hijo de doce años llegó a casa del campamento con un sarpullido en el hombro. Cuando, en los próximos días, el sarpullido apareció en más partes de su cuerpo, me preocupó que esto pudiera considerarse contagioso, y debería dar parte del mismo. Llamé a una conocida que está casada con un médico para preguntarle si necesitaba informar al campamento y a otros de este problema. Cuando le describí la erupción al médico, me dijo que no era contagiosa, pero que parecía ser la enfermedad de Lyme producida por una picadura de garrapata y que la misma se trataba fácilmente con medicamentos. Le agradecí su ayuda y colgué. Otra fuente corroboró que seguramente estábamos lidiando con esa condición. 

Me volví a Dios para saber qué hacer. Quería confiar en Dios para sanar como siempre lo hemos hecho en nuestra familia, porque hemos experimentado maravillosas curaciones. Sin embargo, le di a mi hijo la opción de ir a un médico u orar por la situación, completamente lista para apoyarlo en cualquiera fuera su decisión.

Él decidió orar, y llamé a un practicista de la Ciencia Cristiana para que nos apoyara a mí, a mi esposo y a nuestro hijo en nuestra oración por la situación. El practicista y yo hablamos cada día durante aproximadamente dos semanas sobre el cuidado que Dios le brinda a mi hijo y su semejanza con su Padre, Dios. Como Dios no podía crear o ser tocado por la enfermedad, Su imagen y semejanza (como Génesis 1:26 revela que es el hombre) tampoco podía serlo. 

Uno de los pasajes bíblicos que a mi hijo le encanta es esta parte de un versículo en Eclesiastés: “He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá” (3:14). Este fue un recordatorio útil para ambos de que, puesto que Dios, el Espíritu, lo había hecho completo, terminado y “bueno en gran manera” (Génesis 1:31), no quedaba nada por hacer. 

En Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras, Mary Baker Eddy se refiere a Dios como “el gran arquitecto”, que “ha creado a hombres y mujeres en la Ciencia” (pág. 68). Me gusta pensar que Dios es mi fuente y sustentador, que creó y cuida de todos, incluido mi hijo.

A pesar de que el sarpullido permaneció, y a veces me perturbaba la fea apariencia, con la ayuda del practicista continué conociendo la certeza del amor y el cuidado de Dios. El momento decisivo ocurrió una mañana cuando me desperté muy temprano pensando en la frase “sólo la sustancia del bien”. Salté de la cama con entusiasmo y encontré esta declaración en Ciencia y Salud: “Puesto que Dios es sustancia y el hombre es la imagen y semejanza divina, el hombre debiera desear, y en realidad posee, solo la sustancia del bien, la sustancia del Espíritu, no de la materia. La creencia de que el hombre tiene cualquier otra sustancia, o mente, no es espiritual y quebranta el Primer Mandamiento: Tendrás un único Dios, una única Mente” (pág. 301). 

Esta útil declaración me hizo comprender una vez más que mi hijo es la creación del Espíritu, y el Espíritu jamás crearía nada que fuera menos que bueno. Como sólo hay un Dios —un único poder— ningún aparente poder podía añadirle o quitarle nada a mi hijo. Poco después, el sarpullido comenzó a desvanecerse. Toda la evidencia desapareció unas tres semanas después de que regresó del campamento, y no ha tenido más síntomas desde entonces. 

Estoy agradecida de que dondequiera que estén mis hijos, siempre están “bajo la sombra [el cuidado] del Omnipotente” (Salmos 91:1). 

Heidi Wenrick 
Leonard, Michigan, EE.UU. 

Yo soy el esposo mencionado en este testimonio, y una de las ideas que me fue especialmente útil al confiar en la Ciencia Cristiana fue una frase de “la declaración científica del ser” de Ciencia y Salud con la que el practicista nos hizo orar y pensar: “Todo es la Mente infinita y su manifestación infinita, pues Dios es Todo-en-todo” (pág. 468). Nos dijo que profundizáramos en su significado cada vez que el temor o la duda entraran en el pensamiento. Esto realmente ayudó a romper el mesmerismo del problema para mí. Estoy muy agradecido por esta curación y el crecimiento en mi comprensión espiritual.

David Wenrick

Hola, mi nombre es Ethan. Yo soy el hijo mencionado en este testimonio. Una mañana me desperté en el campamento y tenía un sarpullido. No me importó porque pensé que era simplemente un rasguño por haber salido por la ventana de una cabaña del campamento a principios de esa semana. 

Cuando llegué a casa del campamento, me fui a la cama. A la mañana siguiente, el sarpullido se había hecho más grande. Tiempo después, estaba sentado en casa, y pensé que necesitaba enfocarme menos en el sentido material y más en el Espíritu, Dios. Es lo que me han enseñado toda mi vida. Cada vez que me lastimo o estoy triste, confío en Dios para que me ayude. 

Unos días después de esta revelación, el sarpullido desapareció. Nunca más he tenido ningún problema con eso. Estoy muy agradecido por esta experiencia.

Ethan Wenrick 

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