Skip to main content Skip to search Skip to header Skip to footer

2025

Tenemos un solo cuerpo, una sola identidad, y ese cuerpo está compuesto únicamente de sustancia espiritual, incluyendo la verdadera idea espiritual del corazón.

Apoyarse en Dios es reconocerlo, y reconocerlo es estar agradecido. Si la gratitud es el precio de las bendiciones, ¡parece que vale la pena!

Lamenté no poder atender a los estudiantes y maestros ese día. Pero estaba en pleno trabajo de oración; negando cualquier cosa desemejante a Dios y embebiendo las palabras del Padre Nuestro.

Recordé una idea que escuché una vez: que nuestros dientes tienen la sustancia del Espíritu y están arraigados en la Verdad y coronados con el Amor. Lo tenía en mente cada vez que me cepillaba los dientes.

Comprender algo de la sustancia espiritual del ser eterno del hombre siempre es transformador. Seguimos descubriendo que la vida es ininterrumpida en Dios, ahora y para siempre.

Escondida detrás de la máscara hay una individualidad espiritual creada divinamente mucho más inteligente, segura, radiante, amorosa y adorable que cualquier máscara falsa.

Cuando volver a remar me dio miedo, pensé en todo el bien que el deporte del remo había traído a mi vida.

El fútbol era lo único que siempre me había hecho feliz, y la idea de que me lo quitaran me quebrantó.

Probablemente todos hemos tenido experiencias en las que cuanto más nos hemos esforzado por convencer a alguien de algo, más fuertemente lo han rechazado. Pero tal vez también hemos tenido conversaciones en las que sabemos que alguien comparte su perspectiva debido a su sinceridad y amor por nosotros.

El Cristo es el mensaje divino, que habla a nuestro propio pensamiento, calma nuestros temores, alivia nuestras preocupaciones y sana nuestros cuerpos.

La misión del Heraldo

 “... para proclamar la actividad y disponibilidad universales de la Verdad...”

                                                                                                          Mary Baker Eddy

Saber más acerca del Heraldo y su misión.