Recordé una idea que escuché una vez: que nuestros dientes tienen la sustancia del Espíritu y están arraigados en la Verdad y coronados con el Amor. Lo tenía en mente cada vez que me cepillaba los dientes.
Cuando entramos a la casa, mi mamá y yo hablamos de la lección que había aprendido ese día y de la verdad espiritual que también había aprendido.
Como Dios es Alma, Él expresa belleza, armonía, alegría. Los hijos del Alma no pueden estar desesperados. Reflejan la alegría del Alma, la paz de Dios. Al conocer a Dios como Espíritu, vemos todo como ideas perfectas y espirituales, que poseen estabilidad, vitalidad y propósito. No podemos mantener la escasez en el pensamiento.
Tenemos un solo cuerpo, una sola identidad, y ese cuerpo está compuesto únicamente de sustancia espiritual, incluyendo la verdadera idea espiritual del corazón.
La mayor comprensión que he obtenido a lo largo de los años es que Dios es Amor, y que la Mente divina infinita y omnipotente es inseparable de cada uno de nosotros, y nos ayuda a ver a través de las nubes del error hacia la Verdad divina y experimentar el bien que tenemos al alcance de la mano.
Podemos estar muy agradecidos por las enseñanzas de la Ciencia Cristiana y por las formas en que traen curación en respuesta a nuestras oraciones. Estoy especialmente agradecido por las experiencias que tengo al aprender más y expresar el lenguaje del Alma.
La realidad revelada implica un hermoso cambio de pensamiento. Esta es la definición de la oración contestada. Por la forma en que hemos acogido voluntariamente el punto de vista puro de Dios en nuestro pensamiento, demostramos la invalidez de una mentira acerca de Dios y el hombre.
Comprender algo de la sustancia espiritual del ser eterno del hombre siempre es transformador. Seguimos descubriendo que la vida es ininterrumpida en Dios, ahora y para siempre.
Cuando volver a remar me dio miedo, pensé en todo el bien que el deporte del remo había traído a mi vida.
El fútbol era lo único que siempre me había hecho feliz, y la idea de que me lo quitaran me quebrantó.