La mayor comprensión que he obtenido a lo largo de los años es que Dios es Amor, y que la Mente divina infinita y omnipotente es inseparable de cada uno de nosotros, y nos ayuda a ver a través de las nubes del error hacia la Verdad divina y experimentar el bien que tenemos al alcance de la mano.
Mi suegra y yo compartimos un viaje sanador durante muchos años, construyendo y deconstruyendo nuestra relación, hasta que ambas nos comprendimos y nos dimos espacio. Pero no lo logramos con el mero esfuerzo humano.
Al orar, manejé el pensamiento de la edad y el tiempo insistiendo en que yo era para siempre una idea espiritual, no tocada por ninguna sugestión de limitación.
Como Dios es Alma, Él expresa belleza, armonía, alegría. Los hijos del Alma no pueden estar desesperados. Reflejan la alegría del Alma, la paz de Dios. Al conocer a Dios como Espíritu, vemos todo como ideas perfectas y espirituales, que poseen estabilidad, vitalidad y propósito. No podemos mantener la escasez en el pensamiento.
Podemos estar muy agradecidos por las enseñanzas de la Ciencia Cristiana y por las formas en que traen curación en respuesta a nuestras oraciones. Estoy especialmente agradecido por las experiencias que tengo al aprender más y expresar el lenguaje del Alma.
La realidad revelada implica un hermoso cambio de pensamiento. Esta es la definición de la oración contestada. Por la forma en que hemos acogido voluntariamente el punto de vista puro de Dios en nuestro pensamiento, demostramos la invalidez de una mentira acerca de Dios y el hombre.
Tenemos un solo cuerpo, una sola identidad, y ese cuerpo está compuesto únicamente de sustancia espiritual, incluyendo la verdadera idea espiritual del corazón.
Comprender algo de la sustancia espiritual del ser eterno del hombre siempre es transformador. Seguimos descubriendo que la vida es ininterrumpida en Dios, ahora y para siempre.
Al entrar en el edificio de oficinas, pensé en que las puertas siempre están abiertas para Dios y que no podía haber ningún impedimento para la manifestación divina del bien.
Cuando volver a remar me dio miedo, pensé en todo el bien que el deporte del remo había traído a mi vida.