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2025

Shannon y mamá dijeron: “¡Gracias, Dios!” por mostrarles el verdadero concepto.

Hubo momentos inspiradores en los que mi oración me mostró que podía estar segura de que sanaría. También hubo momentos difíciles: arrodillarme mentalmente y preguntarle a Dios qué más necesitaba saber para que se completara esta curación. 

El Cristo es el mensaje divino, que habla a nuestro propio pensamiento, calma nuestros temores, alivia nuestras preocupaciones y sana nuestros cuerpos.

Si nos resulta difícil sentir el amor sanador y transformador de Dios, sin duda es un paso útil en esa dirección apreciar el amor que ya está en nuestras vidas y reconocerlo como una evidencia de la presencia de Dios.

Yo no podía estar allí con ella, ¡pero Dios sí! Y como había aprendido años antes, la oración es eficaz, ya sea que estés a dos metros o a ocho mil kilómetros de distancia.

Sólo Dios tiene vida, verdad, inteligencia y sustancia. Este razonamiento me llevó a la conclusión: “No consideres la materia como tu dios”. Sentí mucha alegría al comprender estos pasajes después de leerlos y repetirlos tantas veces antes.

También me di cuenta de la importancia de sentir la misma compasión que Cristo Jesús ejemplificó, quien contemplaba la plenitud de la creación espiritual de Dios, y de no dejarse engañar por la falsa imagen de insuficiencia que presentan los sentidos físicos, una imagen de mortales sufrientes con medios limitados.

La clave es mirar hacia arriba; elevar nuestros pensamientos más allá de la creencia de que la vida es material para reconocer y aceptar la naturaleza espiritual de la realidad que Jesús demostró y Ciencia y Salud expone. Porque si todo es pensamiento, es el universo del pensamiento el que necesita ser abrazado, edificado, sostenido y sanado.

Continué orando, afirmando que Dios ya había preparado el camino para mí y para los estudiantes. Sabía que si Dios me había dado la oportunidad de trabajar en esta escuela, todo estaría en su lugar para el beneficio de los niños. Orar de esta manera me hizo sentir mejor.

Creo que convertirse en maestro de la Ciencia Cristiana es el efecto de haber demostrado la Ciencia Cristiana en tu vida diaria, y no solo para ti mismo, sino como un llamado en el que sientes que es hora de compartirlo con los demás.

La misión del Heraldo

 “... para proclamar la actividad y disponibilidad universales de la Verdad...”

                                                                                                          Mary Baker Eddy

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