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2025

Probablemente todos hemos tenido experiencias en las que cuanto más nos hemos esforzado por convencer a alguien de algo, más fuertemente lo han rechazado. Pero tal vez también hemos tenido conversaciones en las que sabemos que alguien comparte su perspectiva debido a su sinceridad y amor por nosotros.

Las Salas de Lectura ofrecen una oportunidad para el descubrimiento, una conversación profunda cuando sea necesario y, sí, también hay silencio. Pero el silencio puede ser una bendición, ya que nos brinda la oportunidad de escuchar atentamente lo que Dios nos imparte mientras leemos y oramos.  

Shannon y mamá dijeron: “¡Gracias, Dios!” por mostrarles el verdadero concepto.

Hubo momentos inspiradores en los que mi oración me mostró que podía estar segura de que sanaría. También hubo momentos difíciles: arrodillarme mentalmente y preguntarle a Dios qué más necesitaba saber para que se completara esta curación. 

Si nos resulta difícil sentir el amor sanador y transformador de Dios, sin duda es un paso útil en esa dirección apreciar el amor que ya está en nuestras vidas y reconocerlo como una evidencia de la presencia de Dios.

Yo no podía estar allí con ella, ¡pero Dios sí! Y como había aprendido años antes, la oración es eficaz, ya sea que estés a dos metros o a ocho mil kilómetros de distancia.

A medida que oraba para ver su verdadera identidad espiritual, reconocía que las enseñanzas de la Ciencia Cristiana habían cambiado mi vida por completo. La práctica de la Ciencia Cristiana me ha dado una nueva perspectiva del mundo y de las diferentes situaciones que enfrentamos.

Un mensaje escrito en la pared de la Sala de Lectura llamó mi atención: “El Amor divino siempre ha respondido y siempre responderá a toda necesidad humana” (Ciencia y Salud, pág. 494). El domingo siguiente mis dos hijas y yo, asistimos a la Iglesia de Cristo Científico local por primera vez y con el tiempo, me convertí en miembro. También encontré curación.

Nunca estamos solos. Vivimos rodeados del Amor infinito. Nos consuela, nos protege y nos bendice. Ninguna forma de error, de mal, puede quitarnos las bendiciones que son nuestras como reflejo o imagen de Dios.

Al leer otros artículos en el Journal de mayo, me di cuenta de que había estado  obsesionado con el problema de mi espalda y los posibles remedios físicos. Cada artículo me daba puntos de vista más profundos sobre cómo podía verme a mí mismo con claridad, completamente espiritual y de ninguna manera material.

La misión del Heraldo

 “... para proclamar la actividad y disponibilidad universales de la Verdad...”

                                                                                                          Mary Baker Eddy

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