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2025

Cada vez que riego mi jardín, observo sus diferentes árboles frutales, la variedad de plantas y sus muchas flores. ¡Es maravilloso! Es un recordatorio de que todo crece armoniosamente cuando somos más conscientes de la expresión de Dios.

El hecho es que no hay nada que arreglar en la creación de Dios; solo hay Verdad, toda la Verdad, y nada más que la Verdad. No importa cuán oscuras parezcan ser las cosas, nada puede poner fin a la Verdad.

Estaba agradecido de darme cuenta de que el doloroso sentimiento de soledad se estaba desvaneciendo. Con cada demostración, sentí un creciente sentido de la cercanía de Dios y también crecí en mi comprensión de que los accidentes y el caos jamás emanan ni son sancionados por Dios, el Amor. 

La curación divina es una clara evidencia del Cristo, la verdadera idea de Dios.  Cuando nos consideramos incapaces de sanar, nos alejamos del Cristo. La Navidad es un momento encantador para apreciar y demostrar la curación, para saber que el Cristo está siempre presente y es eficaz.

Las cualidades de Dios, incluido el evidente valor en la historia de la natividad, son las que nos hacen avanzar. Y a medida que este valor más profundo y propio del Cristo se comprende y vive más ampliamente, nos lleva hacia la consciencia espiritual que tiene soluciones para todo.

Nuestra práctica de la Ciencia Cristiana está respaldada por las verdades espirituales de la Biblia. La luz que ilumina los rincones oscuros de la consciencia global brilla desde la luz poderosa, sanadora e inextinguible de la Palabra viva, la Biblia.

Aprendí desde el principio que, al igual que un rayo de luz proviene del sol, mi vida es la expresión de Dios y Su bondad.

Manifestar paciencia, escuchar y cooperar unos con otros convirtió ese evento devastador en un tiempo de desarrollo espiritual.

Cuando entré a mi lugar de trabajo y me encontré con mi compañera, sentí un profundo amor por ella. Cuando me vio, me saludó con mucho cariño, y hablamos naturalmente. Esta experiencia me ayudó a entender que jamás había sido herida por nadie.

Por un momento, el mundo se detiene realmente. Todo porque una vez, dos mil años ya hace, en la forma de un niño llegó a la tierra el divino mensaje: “Gloria a Dios en los cielos, y haya en la tierra paz, y buena voluntad entre los hombres”. 

La misión del Heraldo

 “... para proclamar la actividad y disponibilidad universales de la Verdad...”

                                                                                                          Mary Baker Eddy

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