La oración que surge de emociones humanas conflictivas jamás puede alcanzar la altura de la sólida convicción de que Dios es el único poder.
Comprometerse y perseverar en la verdad del ser, fundada en el hecho del poder total de Dios y la completa impotencia del mal, puede ayudar a sanar la agitación política.
Cuando me desperté al día siguiente, ya no me dolía la garganta. Sabía que Dios me había sanado.
Vislumbré lo que significa ser la expresión del Amor divino. Fue un sentimiento indescriptible que se ha quedado conmigo desde entonces. Cada vez que me siento perdida o atrapada en pensamientos sobre mí misma como mortal, recuerdo ese momento y ese sentimiento increíble y encuentro paz nuevamente.
La fe en Dios como del todo bueno, el único poder y siempre presente nutre la comprensión científica de la ley divina. Esta ley concluye lógicamente que toda enfermedad y deformidad en nuestros cuerpos humanos y sociedades debe ceder inevitablemente ante el hecho espiritual de nuestra integridad y plenitud eternas como hijos de Dios.
Los buenos pensamientos son de Dios porque Dios es bueno. Yo sabía que la preocupación y la confusión no son buenas.
Nuestro hijo nunca mostró ninguna molestia durante el viaje. La experiencia de acampar resultó ser lo más destacado de nuestro verano, y él nunca volvió a mencionar el incidente de las compras. No ha habido secuelas de su caída.
Sabía que mi ser es verdaderamente espiritual, lo que significaba que no podía ser perjudicada por las limitaciones materiales; la materia no es parte de la creación espiritual de Dios. Dios es Amor y ama a Sus hijos.
A veces podemos pensar que “atender a la gente” e “invitarlos” tiene que ver solo con la comunidad local, pero no olvidemos que los miembros de la iglesia necesitan el mismo abrazo cálido.
Cuando una experiencia parece ser una cruz que llevar, besemos esa cruz y aprovechemos la oportunidad de aprender más de lo que es verdaderamente real. Progresivamente hallaremos no solo que el sufrimiento cesó, sino un gozo espiritual en el que podremos disfrutar de todos los tiernos cuidados de Dios, y no sufriremos.