Incluso en aquellos momentos en los que no estamos conscientes de ejercer ninguna influencia en absoluto, siempre estamos contribuyendo a la atmósfera mental para bien o para mal.
Fue Dios, nuestro Padre-Madre, quien me reveló las ideas correctas en el momento en que las necesité. Dios respondió a cada oración, a cada paso del camino.
No importa cuál sea la situación, podemos volvernos a Dios con confianza y reconocer Su autoridad divina. Dios solo da el bien, y aferrarnos a los hechos espirituales acerca de Su reinado todopoderoso nos ayuda a ver y experimentar Su abundante bondad.
Nos corresponde confiar en el sentido espiritual que Dios nos ha dado para tener una visión verdadera de nosotros mismos y de nuestro mundo.
Cuando consideramos nuestras metas y esfuerzos personales y profesionales, es útil resistir la tentación de delinear plazos de tiempo. Un sentido personal del tiempo puede obstaculizar el progreso, y cuando nuestras demandas no se cumplen, somos susceptibles a la frustración.
Este año se cumplen 150 años de publicación ininterrumpida de Ciencia y Salud. También marca 150 años de personas sanadas por su mensaje. Para aquellos que se preguntan si Dios responde a las oraciones para sanar, Ciencia y Salud expresa la ley de Dios con el “Por supuesto que quiero” de hoy.
El mensaje divino que había traído la curación me hizo darme cuenta de que el trabajo que tenía por delante era comprender la continuidad del funcionamiento armonioso de Dios, al cual reflejo.
Con humildad en mi corazón, me sentí impulsada a dejar que Dios me guiara hacia donde pudiera servirle mejor.
Ahora, más que nunca, debemos protestar contra lo que nos muestran los sentidos —la visión falsa— y mirar por encima de la niebla hacia las infinitas posibilidades del hombre, el hijo amado de Dios, que es inocente, puro y completo.
Me di cuenta de que no hay sentido más elevado de amor por nuestro prójimo, cercano y lejano, que el de apreciar la verdadera identidad espiritual de cada uno como hijo amado de Dios.