Cuando sentía pesar y angustia, a menudo encontraba consuelo en los himnos del Himnario de la Ciencia Cristiana, ya que las palabras de estos himnos son un bálsamo reconfortante para las mentes perturbadas.
Sentía la profunda certeza de que Dios, el Amor, realmente estaba guiando mis pasos por mi bien. La ayuda apareció de una forma completamente inesperada, y los pasos que necesitaba seguir se fueron manifestando uno a uno.
Al elevarnos más alto en nuestras oraciones hacia una comprensión espiritual del bien, discernimos su Principio divino, el Amor, y obtenemos una certeza, construida sobre ese sólido fundamento, de la continuidad y universalidad del bien.
La guía y protección de Dios nunca podía ser menos que plena y constante.
La Sala de Lectura es un lugar especial. Es un recurso vital para la comunidad, un faro de esperanza y comprensión espiritual, que pone a disposición del público productos que pueden impactar profundamente a quienes los leen o escuchan.
Estudiar la lección bíblica también me prepara para contribuir activamente al impulso sanador del servicio religioso del domingo. Me encuentro más receptiva a la Lección-Sermón mientras se lee, esperando que sane a todos los presentes según sea necesario.
El hombre, la verdadera identidad espiritual de cada uno de nosotros, no es una combinación de maquinaria material, orgánica y funciones. Como imagen y semejanza de Dios, el Espíritu, soy espiritual, completo y estoy compuesto solo por cualidades armoniosas.
Nunca hay un momento en que pueda estar dolorida y cansada porque Dios nunca está dolorido ni cansado.