Lo que pude deducir de esta experiencia fue la enorme convicción de que el bien siempre está presente. No importa qué limitación te esté gritando. Las ideas correctas siempre están presentes y la solución perfecta siempre está a la mano.
Cuando algo nos perturba, podemos orar por ello —no simplemente ignorarlo o desear o esperar que desaparezca—. Podemos recurrir a Dios y a las verdades de la Biblia y Ciencia y Salud hasta que sintamos revelación e inspiración.
El rápido crecimiento en la adopción de la IA es una llamada de atención para que estemos alertas y seamos sabios, así como expectantes de que nuestra naturaleza espiritual es vitalmente necesaria y ya está presente.
Dediqué tiempo y estudio a comprender el ajuste de pensamiento que sustentaba mis pasos hacia la curación. La callada sensación de que habitaba segura en el reino de los cielos —donde los accidentes son desconocidos— me permitió ceder por completo al control de Dios sobre la curación.
Jesús nos dijo que podíamos sanar como él lo hizo y hacer obras aún mayores. ¿Podría eso incluir tener un impacto sanador en lo que ocurre cuando estalla una guerra?
¿Por qué Dios está constantemente “[proclamando] el bien” acerca de nosotros? ¡Porque la Verdad divina misma es puramente buena y expresa constantemente su propia bondad dentro de cada uno de nosotros! En realidad, no hay otra presencia que Dios. Así que no hay nada más de lo que podamos recibir identidad.
Cuando vemos que nosotros mismos y los demás reflejamos la imagen del Cristo, nos sentimos seguros bajo su control. Vemos a los demás en su verdadera luz, y somos capaces de discernir y amar las cualidades propias del Cristo que Dios expresa en todos nosotros.
Sabía que era importante recordar que Dios, el bien, siempre tiene el control de toda vida, incluida la mía. No podía perder el control de ninguna parte de mi vida. El robo y la explotación no tienen poder para cambiar lo que Dios ha establecido.
Así que si las cosas que vemos o experimentamos no expresan el cuidado, la armonía, la integridad, etc. de Dios, podemos realmente confirmar en oración que no podemos creerlo. Es decir, como descendientes espirituales de Dios, el Espíritu, no nos pueden persuadir ni por un momento para aceptar como real algo que niegue la infinita bondad del Todo-en-todo.
La comprensión espiritual que obtuve y la comprensión de que la Lección Bíblica semanal está llena de ideas prácticas y sanadoras se han quedado conmigo desde entonces.