Skip to main content Skip to search Skip to header Skip to footer

2026

Cuando estamos familiarizados con la Ciencia Cristiana y su terminología, puede ser fácil usar frases sin pensar demasiado en su significado. Sin embargo, la Sra. Eddy enfatizaba la necesidad de que cada lector sea un pensador, y este es un ejemplo perfecto de un lugar donde podemos estar más atentos a lo que realmente es preciso.

Cuando nos damos cuenta de que Dios es la fuente de nuestra inteligencia, los estudios y otras actividades se vuelven más fáciles.

En 2014, Brasil organizó este gran evento. Los Científicos Cristianos de todo el país, incluidos los miembros de Primera Iglesia de Cristo, Científico, de Río de Janeiro, lo vieron como una gran oportunidad para orar en apoyo al torneo y considerar cómo sus iglesias y Salas de Lectura de la Ciencia Cristiana podrían recibir mejor a los miles de visitantes que vendrían.

La Lección Bíblica de esta semana nos guía a través del Padre Nuestro, incluida la interpretación espiritual que hizo la Sra. Eddy de él. Esto ilumina la aplicación práctica del reconocimiento de la única causa universal y creador que es nuestro Padre-Madre Dios; cuyo reino ha venido a nosotros.

¿Cómo progresamos juntos como iglesia? Tenemos a nuestro pastor, la Santa Biblia, junto con Ciencia y Salud. Con humildad y el conocimiento de que Dios es la única Mente, recurrimos individualmente a este pastor en busca de inspiración.

El poder esencial del universo no es algo que intentemos generar en nosotros mismos; cada uno de nosotros existe para expresar al Espíritu o la Mente infinita —Dios—. Y hacerlo al orar por los demás nos hace ver que la Mente divina siempre está en acción.

Todas las mañanas, cuando me despierto, primero oro la “oración diaria” que la Sra. Eddy estableció en el Manual de La Iglesia Madre. (Véase pág. 41). Esto abre mi pensamiento para estar vigilante y no susceptible al error, a cualquier cosa que se oponga a Dios, el bien.

Mi travesía no ha terminado, y sé que tengo mucho trabajo por delante mientras Dios me guía por “sendas de justicia” (Salmos 23:3). Pero estoy fuera del desierto y en la tierra prometida.

Al reflexionar sobre el tema de la paz, me doy cuenta de que no se trata solamente de permanecer inmutable frente a los conflictos o las diferentes “tormentas” con las que nos encontramos. Para mí, significa tener la convicción del poder y la presencia de Dios en todo momento y bajo toda circunstancia. Es reconocer que nuestro bienestar, y el de todos, está en manos del Amor divino.

Los ciegos ven, los enfermos son sanados, los cojos andan, saltan de alegría, alabando al Dios de quien proviene todo el bien. Estoy aprendiendo, orando y escuchando más y más.

La misión del Heraldo

 “... para proclamar la actividad y disponibilidad universales de la Verdad...”

                                                                                                          Mary Baker Eddy

Saber más acerca del Heraldo y su misión.