Skip to main content Skip to search Skip to header Skip to footer

2026

Lo importante para quien trabaja activamente en el servicio a Dios —ya sea como practicista, maestro, conferenciante, lector, miembro de la iglesia en una junta o comité— es vigilar sus propios pensamientos. Debe asegurarse cada día de no permitir que, ni la más mínima sugestión negativa, se aloje en su conciencia que pueda posteriormente ser blanco del mal.

Seguí orando por un rato y luego me quedé dormida de inmediato. Estaba muy agradecida por esa oportunidad de orar. 

Estas experiencias que muestran el poder redentor de Dios traen curación a nuestras familias y comunidades, y estoy agradecida por las lecciones que mi hijo aprendió en la Escuela Dominical y aplicó a su vida.

Dondequiera que estemos en el mundo, podemos responder cada día a la mentira de que la ley divina está ausente o es impotente. Podemos demostrar que la ley divina del bien es la única ley para tratar problemas de salud, dificultades de relaciones —de hecho, cualquier parte de nuestra vida en la que necesitemos ver progreso—.

Cuando nos enfrentamos a tormentas —cualquier desafío que amenace perturbar nuestra paz y armonía espiritual— podemos aferrarnos con firmeza al reconocimiento de que nada más que el bien puede derivar del Amor siempre presente.

Como Dios es el bien infinito, no puede haber mal que cause destrucción o afecte negativamente a Sus hijos. Todos estamos siempre seguros en Dios. Esta comprensión aporta paz y armonía incluso en situaciones amenazantes.

Lo más importante es que, en los aproximadamente 45 años desde entonces, he estado completamente libre del miedo al clima. Nuestra familia ha sido protegida del impacto de huracanes y tornados. Nuestros dos hijos adultos nunca han tenido miedo al clima.

Vi claramente que el Amor divino estaba presente y activo, incluso en lo que parecía ser una situación peligrosa. Dios, nuestra ayuda siempre presente en las dificultades, fue verdaderamente nuestro protector y guía.

Podríamos decir que nuestro trabajo como sanadores cristianos es ser como el Cristo, expresar lo mejor que podamos las cualidades espirituales descritas en las Bienaventuranzas —entre ellas, humildad, pureza de motivo y afecto, y amor a la verdad—.

La practicista fue muy amorosa e inquebrantable en su convicción de que, como hija de Dios, yo era perfecta en ese mismo momento y que ninguna prueba física podría cambiar ese hecho.

La misión del Heraldo

 “... para proclamar la actividad y disponibilidad universales de la Verdad...”

                                                                                                          Mary Baker Eddy

Saber más acerca del Heraldo y su misión.