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2026

El egocentrismo lleva a pensar que somos personalmente responsables o que somos inadecuados o estamos abrumados. El Ego único es la Mente divina, y la Mente divina está a cargo de todos los aspectos de la iglesia: su crecimiento, su provisión, su unidad y alegría.

Me mantenía fiel a mi propósito de estar en la iglesia: sanar y ser sanada. No necesitaba dejar que un incidente irreal interrumpiera la alegría que sentí al salir de casa quince minutos antes ni la inspiración que iba a recibir durante el servicio. Sabía que mi verdadera salud y bienestar eran sostenidos por Dios.

Esto fue realmente útil. Empecé a pensar en que Dios me guiaba todo el camino, aunque la colina era difícil y empinada. 

Todos somos ideas de Dios, igual e infinitamente importantes y valiosos. Todos somos los asistentes de Dios, trabajando para Él y expresándolo. Incluso cuando  cumplimos las tareas, podemos estar mentalmente sentados en silencio a los pies del Cristo, expresando a Dios.

El enfoque espiritual del enfermero de la Ciencia Cristiana en el cuidado práctico de los pacientes es un factor importante en el proceso de curación.

Estar en el elevado entorno de un sanatorio de enfermería de la Ciencia Cristiana para este curso introductorio me causó una profunda impresión. Varios años después, tuve la oportunidad de trabajar en ese mismo sanatorio, disfrutando de una carrera satisfactoria en un entorno amoroso y acogedor.

He visto cómo crece mi trabajo de enfermera de la Ciencia Cristiana: se siente más pleno y completo. Tengo una mayor percepción de la naturaleza ilimitada del trabajo y del hermoso desarrollo que inevitablemente se produce cuando se supera el temor.

Me di cuenta de que era capaz de entender cualquier cosa en mi clase de matemáticas porque Dios todo lo sabe y yo Lo reflejo. 

Dios me necesita a mí—y a ti—para servirle ahora mismo, independientemente de nuestra historia o circunstancias actuales. Está revelando nuestros próximos pasos para servir con humildad y alegría, de maneras que son una bendición para todos.

Inmediatamente, me volví a Dios en oración. Cerré los ojos y comenzaron a fluir las ideas divinas que había aprendido a través de mi estudio de la Ciencia Cristiana: que solo hay un Dios, una Mente, y que Él es omnipresente, omnipotente y omnisciente.

La misión del Heraldo

 “... para proclamar la actividad y disponibilidad universales de la Verdad...”

                                                                                                          Mary Baker Eddy

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