Le pedí a Dios que me diera la comprensión de cómo abordar el desafío físico desde una perspectiva espiritual —una perspectiva que estaba seguro traería curación—. Y la inspiración que me vino en la oración fue que ninguna acción espiritual resulta en lesiones o agotamiento.
Empecé a orar con más regularidad para rechazar la creencia común de que el atletismo y las lesiones van de la mano. Glorificar a Dios con las habilidades que Él nos ha dado expresa alegría y libertad. La lesión no forma parte de la creación de la Mente divina.
La humildad es la clave para ser un atleta realmente grande. Uno reconoce que su capacidad proviene de Dios, da la gloria a Dios y se esfuerza por demostrar la presencia de Dios en su experiencia.
En el deporte y más allá, vale la pena dirigir nuestros pensamientos ahora en direcciones productivas. No necesitamos permitir que los errores de ayer ocupen demasiado de hoy. Podemos ser más fuertes gracias a ellos y amarnos más.
A la luz de todo lo que estamos enfrentando hoy en día en el mundo —incluido el crimen cibernético— me recuerdan la necesidad de proteger mi pensamiento para no aceptar creencias falsas que socavarían mi certeza del poder supremo e infinito de Dios, que es solo bueno.
Cuando nos damos cuenta de que Dios es la fuente de nuestra inteligencia, los estudios y otras actividades se vuelven más fáciles.
Aunque algunos atisbos del viejo problema regresaron brevemente años después, desde el principio supe claramente que Dios es del todo armonioso, y yo soy Su reflejo espiritual y armonioso. Y ahí terminó todo: la curación quedó firmemente establecida y el problema nunca volvió.
Cuando estamos familiarizados con la Ciencia Cristiana y su terminología, puede ser fácil usar frases sin pensar demasiado en su significado. Sin embargo, la Sra. Eddy enfatizaba la necesidad de que cada lector sea un pensador, y este es un ejemplo perfecto de un lugar donde podemos estar más atentos a lo que realmente es preciso.
Cuando verdaderamente podemos abandonar la creencia en el ego personal y dejar de pensar que necesitamos resolver los problemas por nuestra cuenta, estamos listos para ser testigos de la operación perfecta e incesante de la Mente divina.
El rápido crecimiento en la adopción de la IA es una llamada de atención para que estemos alertas y seamos sabios, así como expectantes de que nuestra naturaleza espiritual es vitalmente necesaria y ya está presente.