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No somos personajes en una historia

De El Heraldo de la Ciencia Cristiana. Publicado en línea - 7 de mayo de 2026


Después del bachillerato, tuve un trabajo que era físicamente muy exigente. Por ejemplo, a veces pasaba varias horas al día subiendo y bajando grandes cajas de libros. No estaba acostumbrado a este tipo de actividad, pero era feliz. Disfrutaba lo que hacía, me gustaban las personas con las que trabajaba y aprendí mucho.

Un verano, cuando llevaba más de tres años realizando este trabajo, leí una novela que incluía descripciones en páginas enteras del personaje principal sufriendo debido a una actividad física muy parecida a la que yo estaba haciendo. Como yo, él estaba dedicado a su trabajo y comprometido a hacer lo que fuera necesario para llevarlo a cabo. Sin duda era un personaje imperfecto, pero tenía muchas cualidades admirables, y empecé a identificarme con él.

Pronto comencé a sufrir de la misma manera que él, cojeando mientras luchaba durante el día, incapaz de seguir el ritmo de la labor que se suponía que debía hacer. Mis problemas eran visibles y mis amigos en el trabajo empezaron a preocuparse.

Después de unos días me di cuenta de que estaba cometiendo un error. Reconocí que los problemas que tenía no eran causados por mi trabajo. Provenían de cómo pensaba acerca de mí mismo, intentando emular al personaje de la novela. Pero yo no era ese hombre; no estaba viviendo sus experiencias, y no había ninguna razón para sufrir como él.

Conscientemente dejé de identificarme con él. En un par de horas, volví a la normalidad, y mis amigos vieron la diferencia de inmediato. Me quedé en ese trabajo otros dos años y nunca volví a tener problemas como ese.

Durante muchos siglos, la gente se ha identificado con personajes de otra historia: la alegoría de Adán y Eva. Como en mi caso, el resultado es una limitación y sufrimiento innecesarios. Según este mito, Jehová Dios primero hizo a Adán del polvo o barro y luego formó a Eva de una de las costillas de Adán. Se los presenta como crédulos y desobedientes. Se supone que la humanidad está compuesta por sus descendientes y condenada permanentemente a pagar la pena por su desobediencia. (Puedes leer más sobre esto en la Biblia, en Génesis 2:6-3:24.)

La lección bíblica del Cuaderno Trimestral de la Ciencia Cristiana de esta semana, la cual incluye extractos de la historia, muestra que no tenemos que identificarnos con estos personajes, ni tampoco como sus descendientes. En cambio, muestra que el hombre —todos nosotros, sin importar género, edad o raza— fue creado como la semejanza espiritual de Dios (véase Génesis 1:26, 27).

En otro pasaje de la lección, Mary Baker Eddy, quien descubrió la Ciencia Cristiana, explica: “Cualquier persona que sea capaz de percibir la incongruen­cia entre la idea de Dios y la pobre humanidad debería ser capaz de discernir la diferencia (hecha por la Ciencia Cristiana) entre el hombre de Dios, creado a Su imagen, y la raza peca­dora de Adán” (Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras, pág. 345).

Y siguiendo las enseñanzas y el ejemplo de Cristo Jesús, que son la esencia de la Ciencia Cristiana, cualquiera puede hacer que ese discernimiento sea práctico. Aprendemos a identificarnos correctamente a nosotros mismos y a los demás como hijos de Dios, creados y mantenidos a Su propia imagen. Y las cosas asociadas con la  caracterización equivocada como descendientes de un Adán y una Eva defectuosos, condenados a sufrir por las transgresiones de sus antiguos antepasados, naturalmente desaparecen, tal como ocurrió cuando dejé de identificarme erróneamente. El resultado siempre es liberación y curación.

No somos personajes de una novela, ni descendemos de personajes de una alegoría. Nuestra verdadera herencia es maravillosa, y la Sra. Eddy la describe de esta manera: “El hombre y la mujer, coexistentes y eternos con Dios, reflejan para siempre, en cualidad glorificada, al infinito Padre-Madre Dios” (Ciencia y Salud, pág. 516).

Si eres nuevo en las Lecciones Bíblicas semanales del Cuaderno Trimestral de la Ciencia Cristiana, puedes aprender más sobre ellas aquí: https://www.christianscience.com/es/publicaciones-y-actividades/lecciones-biblicas

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