Hace más de un cuarto de siglo, Rodney King, un hombre negro que fue víctima de la brutalidad policial, hizo una petición ya famosa: “¿Podemos llevarnos todos bien?”
Su experiencia llevó a la reforma policial en Los Ángeles. Y sus palabras siguen resonando en un mundo que busca la reconciliación entre individuos, comunidades y naciones.
Está claro que las acciones belicosas no aportan seguridad, unidad ni progreso duraderos. La reconciliación eficaz surge de la disposición a comprometerse a obtener buenos resultados para todos. E incluye el resarcimiento por los errores cometidos.
La Lección Bíblica de la Ciencia Cristiana de esta semana trata sobre el tema “Doctrina de la Expiación”. Se centra en la expiación como el proceso de alinear nuestros pensamientos y metas con Dios, la Verdad y el Amor perfectos. Esto requiere reconocer y corregir los errores cometidos.
Por muy obvio que parezca que otras personas o grupos que han actuado con egoísmo o de forma destructiva necesitan enmendarse, así como reformarse, la expiación comienza cuando cada uno de nosotros está dispuesto a reconciliar nuestros propios pensamientos y acciones con lo que es aceptable para Dios, que es el bien infinito.
La Fundadora del Monitor, Mary Baker Eddy, escribió: “Jesús ayudó a reconciliar al hombre con Dios dando al hombre un sentido más verdadero del Amor, el Principio divino de las enseñanzas de Jesús, y esta percepción más veraz del Amor redime al hombre de la ley de la materia, el pecado y la muerte, por la ley del Espíritu —la ley del Amor divino—” (Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras, pág. 19).
Entonces, no deberíamos reconciliarnos con la idea de que el mal y la lucha son rasgos perpetuos e inevitables de la humanidad. El hombre —un término que incluye a todos en nuestra verdadera naturaleza como linaje espiritual de Dios— es creado como el reflejo de la naturaleza misma de Dios. Estamos hechos para ser amorosos, buenos y puros; completamente libres de cualquier tendencia discordante. Esta es una base poderosa para esforzarse por mantener una norma de bien, no de mal.
La Biblia da numerosos ejemplos de personas que revirtieron crímenes terribles. El apóstol Pablo —que fue un enemigo homicida de los seguidores de Cristo Jesús— cambió de rumbo para seguir las enseñanzas y el ejemplo de Jesús. Expió completamente sus errores mediante muchos actos de bondad y curación.
Y en una época en la que quienes ostentaban el poder a menudo lo hacían de forma brutal, Pablo llamaba a orar no solo por uno mismo, sino “por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:2-4).
Cristo Jesús mostró la forma de vivir en armonía con Dios, que es el bien supremo. Su afirmación “Yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30) describe la forma pura del amor y la verdad que vivió. En los relatos de la Biblia sobre su vida, no hay ni un solo acto que pueda describirse como egoísta. Vivió para traer curación y la conciencia del poder y el amor de Dios a los demás. Él demostró la reconciliación con Dios para que todos la siguiéramos.
Para que el bien se destaque más en la sociedad, es de ayuda mantener los buenos modelos en el pensamiento. Eso incluye sin duda a personas generosas y valientes de muchas creencias y orígenes, que ilustran en cierta medida la verdadera naturaleza divina de todos. Más que nada, incluye conservar en el pensamiento la pureza de esta verdadera naturaleza espiritual.
Al final de la lección bíblica de esta semana leemos: “Si la Verdad está venciendo el error en tu andar y conversación diarios, finalmente puedes decir: ‘He peleado la buena batalla... he guardado la fe’, porque eres un hombre mejor. Esto es tener nuestra parte en la reconciliación con la Verdad y el Amor” (Ciencia y Salud, pág. 21).
Podemos, y naturalmente queremos, corregir errores y llevarnos bien. Y paso a paso, la unidad de la humanidad debe seguir el reconocimiento de que cada uno de nosotros es linaje de un Dios universal, el bien.
Si acabas de conocer las Lecciones Bíblicas semanales del Cuaderno Trimestral de la Ciencia Cristiana, puedes aprender más sobre ellas aquí: https://biblelesson.christianscience.com/es/
