
Relatos de curación
En cierta época mi esposo y yo nos encontramos sin familia, amigos, casa, empleo ni posición. Nos mantenía un fuerte amor a Dios y una creciente confianza en la Ciencia Cristiana, la que recientemente habíamos conocido.
Desearía expresar mi profunda gratitud a Dios por la Ciencia Cristiana. Dice la Biblia (Salmo 61:4): “Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; estaré seguro bajo la cubierta de tus alas”.
Después de muchas operaciones y mucho tratamiento médico, pasaba gran parte de mi vida en cama. Como había sido muy activa y tenía una pequeña hija para cuidar, esto era muy deprimente.
“Las artes profiláctica y terapéutica (esto es, preventiva y curativa) pertenecen enfáticamente a la Ciencia Cristiana, como se vería fácilmente si la psicología, o la Ciencia del Espíritu, Dios, fuera entendida” ( Ciencia y Salud por la Sra. Eddy, pág.
Quisiera expresar mi gratitud por Cristo Jesús, el Mostrador del camino, por la Ciencia Cristiana Christian Science (crischan sáiens) y por Mary Baker Eddy. Mi primera experiencia en esta Ciencia sanadora fue una por la cual siempre estaré agradecido, gracias al interés compasivo que me demostraron bondadosos Científicos Cristianos.
Aun cuando conocía la Ciencia Cristiana por algunos años, no fue hasta 1944 que realmente me dediqué a estudiar esta Ciencia. Desde entonces he tenido hermosas curaciones mediante mi confianza en Dios; algunas instantáneas, otras con el fiel trabajo de algún practicista de la Ciencia Cristiana, y otras después de un largo período de oración y estudio.
Tengo catorce años y nací a una familia de Científicos Cristianos. He asistido a la Escuela Dominical de la Ciencia Cristiana desde la edad de tres años y allí siempre he aprendido la verdad acerca del hombre, el hijo de Dios.
Hace unos cincuenta años, buscaba alivio por medio de las medicinas materiales para sanar de úlceras estomacales, pero sin ningún resultado, entonces un comerciante me recomendó que probara la Ciencia Cristiana. Por razones comerciales me pareció conveniente prometerle que lo haría.
Me siento muy agradecida no sólo por las muchas pruebas de protección que he obtenido mediante una comprensión más clara de lo que es Dios como el único poder o presencia, sino también por las curaciones que los miembros de mi familia y yo hemos experimentado. Antes de conocer la Ciencia Cristiana, mi madre sufría de lo que los médicos diagnosticaron angina pectoral.
Estoy profundamente agradecida a Dios por la Ciencia Cristiana, Christian Science (crischan sáiens) la cual cambió completamente mi punto de vista de la vida, de una base material a una base espiritual. Durante años había estado sometida a tratamientos médicos sin lograr nunca estar completamente sana.