Para la mayoría de nosotros, el nacimiento virginal no es algo en que pensamos a diario. Sin embargo, debe de haber sido importante para la Fundadora de la Ciencia Cristiana, pues cuando se estaba construyendo el Edificio Original de La Iglesia Madre, esta cuestión se presentó. La Sra. Eddy invitó a varios de sus estudiantes a contribuir con mil dólares para el fondo de edificación. El dinero fue donado, pero cuando la Sra. Eddy se enteró de que uno de los donantes no creía en el nacimiento virginal de Jesús, le devolvió los mil dólares. Ver Robert Peel, Mary Baker Eddy: The Years of Authority (New York: Holt, Rinehart and Winston, 1977), pág. 69.
¿Por qué devolvió la Sra. Eddy esa donación? No sabemos lo que ella percibió en el pensamiento del donante. Pero, por cierto, había una clara necesidad de que la verdadera idea de Iglesia fuera edificada, ante todo y en primer lugar, en la comprensión de los miembros, antes de que la estructura física de una iglesia se pudiera levantar. Y para esta construcción espiritualmente mental, la comprensión del nacimiento virginal era una piedra fundamental.
La comprensión del nacimiento virginal debiera ser algo muy amado en el corazón de todo cristiano, ya que puede ayudarle a entender el origen verdaderamente divino de Cristo Jesús, el Hijo de Dios. También muestra que el ideal del Cristo, el hombre perfecto, del cual Jesús fue el concepto humano más elevado, es por siempre el linaje del Espíritu divino.
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