Padre nuestro que estás en los cielos:
Santificado sea Tu nombre.
Venga Tu reino.
Hágase Tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy;
Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotrosperdonamos a nuestros deudores.
Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.
Porque Tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos.
Amén

El Padre Nuestro
Del número de enero de 2003 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana