Originales Web
Apareció primero el 18 de noviembre de 2024 como original para la Web.
Esta declaración de Ciencia y Salud fue una dulce promesa al considerar mi intachable integridad espiritual como hija de Dios: “La Ciencia divina del hombre está tejida en una sola tela consistente, sin costura ni rasgón” (pág. 242).
Apareció primero el 20 de mayo de 2024 como original para la Web.
Lo único que podemos, y debemos perder es el falso sentido de nosotros mismos como físicos y mortales.
Apareció primero el 10 de junio de 2024 como original para la Web.
Ver esto fue como un abrazo, un guiño de Dios dirigido a mí que eliminó el estrés que había estado sintiendo y me ayudó a escuchar a Sus ángeles.
Apareció primero el 3 de junio de 2024 como original para la Web.
La ley de Dios siempre está obrando a nuestro favor. Cada cualidad de Dios —como la salud, la libertad, el equilibrio, la alegría, el amor, la quietud y la perfección— es armoniosa, poderosa y está incluida en nuestra verdadera identidad espiritual.
Apareció primero el 30 de septiembre de 2024 como original para la Web.
Original en español
Como hijo de Dios, expreso perfección, y no hay ninguna parte de mí que pueda estar herida o dolorida; no puedo apartarme de la perfección espiritual que constituye mi ser.
Me di cuenta de que, en lugar de limitarme a decir lo que pensaba, era más importante escuchar a Dios y dejar que el Amor guiara mis palabras y acciones.
El Principio divino, la ley universal del Amor, tiene bendiciones infinitas para cada uno de nosotros. Obedecer el Estatuto de “La oración diaria” nos protege del temor, la obstinación y el egoísmo. Nos permite vivir y dar un afecto genuino y puro que tiene un fundamento espiritual.
A medida que abrimos nuestros corazones al mensaje de verdad del Cristo, vemos más de nuestra armonía inherente como los hijos espirituales de Dios.
La luz y la majestuosidad del Cristo nos acompañan a lo largo de esta temporada navideña y más allá. El Cristo eterno trae consuelo, fortaleza espiritual y alegría a todos.
Tenemos que tener hambre del bien. Tenemos que tener sed de la Verdad. Ciertamente, no podemos darnos el lujo de distraernos con debates sobre la forma del mensaje cuando la energía vibrante del mensaje está tan cerca.