Cuando se trata del Espíritu, no tenemos que esperar para recibir la herencia que “el Padre de las luces” nos está dando libremente momento a momento.
A los amigos les preocupaba la posibilidad de que nuestra casa fuera embargada si no la vendíamos, y nadie pensó que encontraríamos un comprador. Pero yo estaba agradecida de que nuestra casa nos hubiera bendecido durante ocho años, y sabía que bendeciría a alguien más.
La curación se produce cuando nos damos cuenta de que nuestra identidad nunca puede ser cambiada en algo que no es. No hay ningún poder aparte de Dios, el Amor, así que no hay poder que pueda cambiarnos de lo que Dios ha hecho.
Al identificarme como la idea de Dios, ¿me veo a mí misma como capaz de demostrar lo que Dios está haciendo que yo sea? ¿O me estoy viendo a mí misma como un ser humano imperfecto, que necesita, o a quien se le pide, convertirse en algo mejor?
Cada vez que riego mi jardín, observo sus diferentes árboles frutales, la variedad de plantas y sus muchas flores. ¡Es maravilloso! Es un recordatorio de que todo crece armoniosamente cuando somos más conscientes de la expresión de Dios.
Para progresar al máximo, todas nuestras energías deben dedicarse a espiritualizar el pensamiento. Todo pensamiento que no comience con una visión divinamente inspirada de la existencia es incorrecto, infructuoso y no tiene valor alguno.
Cuando las cosas parecen difíciles, no hay mejor respuesta que considerar cómo podemos ayudar a traer este despertar espiritual al mundo. Abrazar este propósito más elevado nos permite vernos de manera más tangible en un universo en el que Dios opera en nuestra vida diaria y en nuestras interacciones con los demás.
Estoy agradecida por esta demostración eficiente de la eficacia sanadora de las verdades de la Ciencia Cristiana, que se dan en todo el mundo a través de la Lección-Sermón leída durante los servicios de la iglesia de la Ciencia Cristiana.
El hecho es que no hay nada que arreglar en la creación de Dios; solo hay Verdad, toda la Verdad, y nada más que la Verdad. No importa cuán oscuras parezcan ser las cosas, nada puede poner fin a la Verdad.
Lo primero que pensé fue que Dios es Todo-en-todo, por lo que estábamos a salvo. Mientras oraba, me di cuenta de que nada podía sacudirnos porque en Dios “no hay mudanza, ni sombra de variación” (Santiago 1:17). Puesto que Dios es Todo e inmutable, Él estaba presente en ese momento, cuidando de todos Sus hijos.