Estoy agradecida por esta demostración eficiente de la eficacia sanadora de las verdades de la Ciencia Cristiana, que se dan en todo el mundo a través de la Lección-Sermón leída durante los servicios de la iglesia de la Ciencia Cristiana.
Cuando las cosas parecen difíciles, no hay mejor respuesta que considerar cómo podemos ayudar a traer este despertar espiritual al mundo. Abrazar este propósito más elevado nos permite vernos de manera más tangible en un universo en el que Dios opera en nuestra vida diaria y en nuestras interacciones con los demás.
Para progresar al máximo, todas nuestras energías deben dedicarse a espiritualizar el pensamiento. Todo pensamiento que no comience con una visión divinamente inspirada de la existencia es incorrecto, infructuoso y no tiene valor alguno.
Aprendí a amar a Dios y a mi prójimo como Jesús nos enseña en la Biblia. Eso había sido difícil para mí antes, porque lo único que veía era a una persona que necesitaba ayuda en lugar de al hombre creado por Dios, como se describe en el primer capítulo del Génesis.
Comprendí claramente que nunca había dejado de estar bajo el cuidado de Dios. Acepté este hecho y continué orando, afirmando mi unidad y semejanza con Dios.
Nuestras oraciones pueden asegurarnos que, por ser en realidad la expresión de la Vida —la semejanza espiritual de Dios— la renovación es innata en nuestras vidas, porque es la Vida misma la que nos hace nuevos, a todos y a todas las cosas, cualquiera sea la necesidad o la temporada.
Al identificarme como la idea de Dios, ¿me veo a mí misma como capaz de demostrar lo que Dios está haciendo que yo sea? ¿O me estoy viendo a mí misma como un ser humano imperfecto, que necesita, o a quien se le pide, convertirse en algo mejor?
Estaba agradecido de darme cuenta de que el doloroso sentimiento de soledad se estaba desvaneciendo. Con cada demostración, sentí un creciente sentido de la cercanía de Dios y también crecí en mi comprensión de que los accidentes y el caos jamás emanan ni son sancionados por Dios, el Amor.
La curación divina es una clara evidencia del Cristo, la verdadera idea de Dios. Cuando nos consideramos incapaces de sanar, nos alejamos del Cristo. La Navidad es un momento encantador para apreciar y demostrar la curación, para saber que el Cristo está siempre presente y es eficaz.
Las cualidades de Dios, incluido el evidente valor en la historia de la natividad, son las que nos hacen avanzar. Y a medida que este valor más profundo y propio del Cristo se comprende y vive más ampliamente, nos lleva hacia la consciencia espiritual que tiene soluciones para todo.