La Lección Bíblica de esta semana nos guía a través del Padre Nuestro, incluida la interpretación espiritual que hizo la Sra. Eddy de él. Esto ilumina la aplicación práctica del reconocimiento de la única causa universal y creador que es nuestro Padre-Madre Dios; cuyo reino ha venido a nosotros.
¿Cómo progresamos juntos como iglesia? Tenemos a nuestro pastor, la Santa Biblia, junto con Ciencia y Salud. Con humildad y el conocimiento de que Dios es la única Mente, recurrimos individualmente a este pastor en busca de inspiración.
El poder esencial del universo no es algo que intentemos generar en nosotros mismos; cada uno de nosotros existe para expresar al Espíritu o la Mente infinita —Dios—. Y hacerlo al orar por los demás nos hace ver que la Mente divina siempre está en acción.
Todas las mañanas, cuando me despierto, primero oro la “oración diaria” que la Sra. Eddy estableció en el Manual de La Iglesia Madre. (Véase pág. 41). Esto abre mi pensamiento para estar vigilante y no susceptible al error, a cualquier cosa que se oponga a Dios, el bien.
Mi travesía no ha terminado, y sé que tengo mucho trabajo por delante mientras Dios me guía por “sendas de justicia” (Salmos 23:3). Pero estoy fuera del desierto y en la tierra prometida.
Al reflexionar sobre el tema de la paz, me doy cuenta de que no se trata solamente de permanecer inmutable frente a los conflictos o las diferentes “tormentas” con las que nos encontramos. Para mí, significa tener la convicción del poder y la presencia de Dios en todo momento y bajo toda circunstancia. Es reconocer que nuestro bienestar, y el de todos, está en manos del Amor divino.
Los ciegos ven, los enfermos son sanados, los cojos andan, saltan de alegría, alabando al Dios de quien proviene todo el bien. Estoy aprendiendo, orando y escuchando más y más.
En el campamento, me impresionó el hecho de que las enfermeras de la Ciencia Cristiana se esforzaran por ver a cada campista y miembro del personal tal como son para Dios —sanos y libres— incluso cuando los sentidos físicos sugerían que alguien estaba enfermo.
Cuando comprendí que la Mente no incluye desarmonía de ningún tipo, y que la expresión de la Mente, el hombre, tampoco podía incluir desarmonía, quedó claro que el problema auditivo era irreal, que era una ilusión.
Jesús dijo categóricamente que quienes siguen su ejemplo cristiano son la luz del mundo. Y Jesús nos instó a dejar brillar nuestra luz. ¿Cómo podemos hacer eso? Dejar que brille nuestra verdadera naturaleza espiritual implica no solo escuchar los buenos pensamientos que provienen de Dios, sino decidir aceptarlos y ceder a ellos.