Había estado orando con una idea útil que un practicista de la Ciencia Cristiana compartió conmigo: que bajo la ley de Dios, la necesidad y la provisión se unen para el bien universal.
A menudo pensamos en tropezar en relación con caminar, pero me di cuenta de que no puedo tropezar con mis palabras. Las palabras apropiadas realmente no vienen de mí ni me pertenecen; Dios es su fuente.
¿Qué significa ver a Dios? Dios es bueno, así que podrías decir que cuando ves el bien, ¡estás viendo a Dios!
Razoné que, si Dios es omnisciente y lo sabe todo, y llena todo el espacio y es todopoderoso, entonces la materia y el dolor no pueden existir; ni siquiera hay un milímetro de espacio para ellos en la creación espiritual.
La crianza es un viaje continuo y una experiencia de aprendizaje para mí, ya que soy testigo de las muchas maneras que mi hija ha tenido para experimentar el progreso correcto, bueno y perfecto que su amoroso Padre-Madre Dios está desenvolviendo en ella.
Aprendí que el Amor divino es “el amor verdadero”, y que incluso cuando sentimos que estamos pasando por mucho sufrimiento, desilusión y confusión, Dios nunca nos abandona.
La Verdad y el Amor calmaron mi temor con la comprensión cristianamente científica de que este nacimiento no era un evento físico, sino el desenvolvimiento por parte de Dios de una nueva idea espiritual que salía a la luz con espontánea energía.
Los hijos de Dios no interactúan de maneras que se menosprecian o se desmerezcan unos a otros. Las cualidades espirituales son abundante e irrestrictamente accesibles, expresables y agradables para todos.
Sabía que se requería valor para decir lo que pensaba, pero no quería evitar hacerlo por miedo a ser diferente.
Yo me aferré a esa confianza en la bondad infinita de Dios a medida que oraba para ver Su omnipotencia en acción. Pensé que cada persona tiene su origen en Dios, el Espíritu, de manera que es puramente espiritual, y que nada existe aparte del poder del Dios del todo bueno, infinito y divino.