
Relatos de curación
Hace ya muchos años, cuando era una joven madre con dos hijas, yo sufría de severos dolores abdominales. Los diagnósticos médicos variaban entre embarazos tubulares, quistes y útero malformado.
Cuando mis padres conocieron la Ciencia Cristiana yo tenía diez años, y la he practicado desde entonces. Hemos tenido toda clase de curaciones.
Cuando era adolescente, mis padres me enviaron a una academia militar. Esta escuela era famosa por su excelencia académica y estricta disciplina militar.
Quiero expresar mi gratitud a Dios por haber sido guiado a conocer la Ciencia Cristiana Christian Science (crischan sáiens) . Cuando tenía diez años, fui operado de apéndice.
Hace algunos años perdí dos embarazos. También pasé por un divorcio.
Quisiera expresar mi más profunda gratitud por la Ciencia Cristiana. Me crié en una familia de dedicados Científicos Cristianos.
“La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12). Mi hermana pudo sentir el efecto sanador de la ley de Vida eterna mediante la lectura de El Heraldo de la Ciencia Cristiana cuando estaba padeciendo de una grave enfermedad que hacía años le afligía.
Antes de conocer la Ciencia Cristiana, tomaba seis pastillas al día porque tenía alta presión sanguínea. De noche, cuando no podía dormir, tomaba alguna bebida alcohólica, y si eso no resultaba, bebía un jarabe para la tos que prometía una buena noche de sueño.
Hace varios años, tuve una experiencia muy especial que me demostró la eficacia de estas palabras: "¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?.
Recientemente, sintiendo la necesidad de consuelo, comencé una lista de las curaciones que había tenido por medio de la oración. Cuando llegué a treinta y cinco en pocos minutos, me pregunté asombrada por qué nunca había sometido un testimonio escrito.