
Relatos de curación
Recientemente, siendo aún muy nuevo en el estudio de la Ciencia Cristiana, aprendí, debido a una experiencia difícil por la cual pasé, que la apatía y el aburrimiento son el resultado de la creencia de que hay vida e inteligencia en la materia. Las cosas parecían sucederse lo mismo día tras día.
Animado por una profunda gratitud desearía servir de testigo al remedio de eficacia que es la Ciencia Cristiana. Durante una corta estada en una ciudad alemana, fui atropellado por un automóvil sin que hubiera habido culpa de mi parte.
Jesús dijo (Mateo 10:8): “De gracia recibisteis, dad de gracia”. Después de gozar durante veinticinco años de los frutos que aporta el estudio de la Ciencia Cristiana, he despertado al fin al llamado de expresar públicamente mi gratitud.
Hace algunos años me salió un tumor en un pecho acompañado de una condición muy dolorosa a un brazo cuando lo movía. La Ciencia Cristiana en muchas oportunidades me había ayudado a vencer las sugestiones agresivas de la mente mortal, de manera que en esta ocasión me volví nuevamente a la Ciencia en busca de curación.
Numerosas son las bendiciones que he experimentado por medio del estudio de la Ciencia Cristiana. Una bendición notable es la de una mayor comprensión acerca de la omnipresencia de Dios.
Tuve conocimiento de la Ciencia Cristiana hace muchos años cuando me encontraba muy necesitada de ella debido a que estábamos atravesando por dificultades en nuestros negocios, las cuales provocaron muchos pensamientos erróneos. Con la ayuda de una consagrada practicista fui guiada en la dirección correcta.
Con inmensa gratitud por haber encontrado en la Ciencia Cristiana Christian Science: Pronunciado Crischan Sáiens. el camino de la ley del Amor, escribo este testimonio.
Las palabras son inadecuadas para expresar mi gratitud a Dios, a Cristo Jesús, nuestro Mostrador del camino, a Mrs. Eddy y a la Ciencia Cristiana.
Mediante este testimonio deseo expresar mi profunda gratitud a Dios por Sus bendiciones y por Su gran bondad. Cuando conocí la Ciencia Cristiana hace algunos años, la vida no tenía gran significado para mí.
En el año 1945 había estado postrada en cama con una afección al corazón hacía ya un año y finalmente me llevaron urgentemente al hospital para hacerme transfusiones de sangre. Allí encontraron que también estaba sufriendo de cáncer.