
Relatos de curación
Enumerar todas las bendiciones que me vienen constantemente con la aplicación que hago de la Christian Science sería imposible. No puedo imaginar que pudiera yo estar sin esta Ciencia.
Yo comencé a ir a una iglesia Científica de Cristo porque mi esposa era miembro, pero por algún tiempo yo entendía poco de la Christian Science Nombre que Mary Baker Eddy dió a su descubrimiento (pronunciado Crischan Sáiens). La traducción literal de estas dos palabras es “Ciencia Cristiana”.
Hace más de veinte años que la curiosidad nos indujo a mi esposo y a mí a investigar la Christian Science. Pruebas sucesivas de su poder curativo y regenerativo nos han animado a continuar e intensificar nuestra investigación así iniciada.
Yo empecé a estudiar la Christian Science cuando, después de haber buscado muchas otras filosofías y de haberme rebelado contra todo lo que se me había enseñado hasta entonces, me encontraba en un estado de desesperación y desaliento completos. Mi primera curación la experimenté pocos días después de mi visita inicial a una Sala de Lectura a la que fuí a indagar respecto a la Christian Science.
Escribe Pablo (I Corintios 2:9): “Cosas que ojo no vió, ni oído oyó, y que jamás entraron en pensamiento humano — las cosas grandes que ha preparado Dios para los que le aman. ” Desde mi tierna niñez yo he creído en Dios.
Cuando niña, me consideraban delicada y sufría lo que llaman enfermedades de los niños, algunas graves. A la edad de casi trece años caí enferma repentinamente.
Después de haber estudiado la Christian Science por varios años, me percaté de que aunque yo creía que entendía algo de la letra, no me daba cuenta cabal del espíritu de esta Ciencia. No tenía ocupación ni habilidad especial para ganarme mi propio sustento.
Se me llamó la atención a la Christian Science durante la segunda guerra mundial cuando yo necesitaba urgentemente algo que no fueran las cosas materiales que las circunstancias me habían hecho creer. El cinismo y una filosofía basada en la economía política hicieron que me sintiera muy impotente e infeliz por cuanto se refería al mundo.
“¡Tuya, oh Jehová, es la grandeza, y el poder y la gloria, y la victoria, y la majestad!” (I Crónicas 29:11): “Yo doy a Dios toda la gloria por la curación que aquí se relata. Nuestro hijo pequeñuelo sufrió un ataque de parálisis infantil, por lo cual to trasladamos al hospital como lo requiere la ley.
Yo me fijé por primera vez en la Christian Science cuando un joven amigo mío contrajo tuberculosis y los doctores lo desahuciaron. No había por ahí cerca ninguna iglesia de la Christian Science ni ningún practicista, pero un señor que sabía algo acerca de esta Ciencia poseía un ejemplar del libro de texto, “Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras” por Mary Baker Eddy.