
Relatos de curación
En el libro del Génesis (15:1) leemos que “Abram tuvo en visión una revelación de Jehová, que decía: No temas Abram; yo soy tu escudo, [y] tu galardón sobremanera grande. ” Yo puedo decir verídicamente que por más de treinta y cinco años la Christian Science ha sido mi escudo y mi “galardón sobremanera grande.
Antes de que llegara yo a los ocho años de edad mi madre ya se había sometido a dos operaciones quirúrgicas; los doctores decían que requería una tercera operación, pero dado su estado tan debilitado, ellos temían que no sobreviviera. A esa hora tan negra, una vecina le presentó a mi madre la Christian Science.
Durante dos años una de mis hermanas estuvo tullida de una pierna por hallarse en mal estado la articulación de su rodilla, resultando que esa pierna era unos cinco centímetros más corta que la otra. Los médicos que consultamos declararon que nunca andaría normalmente y que tenía que usar continuamente un tirante de acero además de muletas.
He venido concurriendo a una Iglesia Científica de Cristo por cerca de treinta y cuatro años sin que en ese tiempo haya dejado de trabajar ni un solo día ni me han faltado los medios de vida humana. A la edad de catorce años me sacaron de la escuela para que ayudara a sostener a la familia.
“¡Bendice, oh alma mía, a Jehová, y no te olvides jamás de todos sus beneficios!” (Salmo 103:2. ) Muchos han sido los beneficios que hemos recibido mi familia y yo gracias a la aplicación de la Christian Science.
Yo deseo expresar mi profunda gratitud a Dios por Mrs. Eddy.
Yo he sido estudiante de la Christian Science por más de treinta y cinco años y mi honda gratitud me impele a dar este testimonio. Mucho es el bien que he derivado de leer los artículos y testimonios que aparecen en las publicaciones periódicas de la Christian Science.
Diariamente agradezco que se me hayan enseñado a temprana edad los frutos de la obediencia. Mi madre era una Científica Cristiana devota que creía en la fidelidad al Manual de La Iglesia Madre por Mary Baker Eddy, y a los estatutos de nuestra propia iglesia filial.
La Christian Science me ha beneficiado inmensurablemente por muchos años. La primera prueba convincente de su poder para vencer los males físicos fué una curación que experimenté de la enfermedad hereditaria llamada diabetes que se supone sea incurable y de la que falleció mi padre.
Como la mujer de que nos habla la Biblia (Marcos 5), yo había consultado a muchos médicos por varios años sin que pudiera recobrar mi salud sino que antes me ‟iba peor. ” Hace más de treinta y seis años me sometí en Salt Lake City, Utah, a una grave operación quirúrgica que me dejó extenuada y nerviosa a tal grado que tuve que venirme a recuperar en California, y luego se hicieron los arreglos del caso a fin de que reingresara en el hospital de Salt Lake City para que me volvieran a operar.