
Relatos de curación
Tous les besoins humains sont comblés lorsque nous accueillons le Christ, la Vérité, dans notre pensée, au lieu de chercher à résoudre les difficultés par d’autres moyens.
Naveguemos sobre las aguas que nos aseguran el dominio sobre todos los males “de que es heredera la carne”. El único camino es el Cristo, tal como se nos muestra en la teología de la Ciencia Cristiana.
Cuando llegó el momento de un segundo examen, ya no tenía miedo. Después de examinarme, el medico quedó asombrado. Me dijo que todo estaba normal y que el fibroma que impedía el desarrollo normal del bebé había desaparecido.
Sabía que mi ser es verdaderamente espiritual, lo que significaba que no podía ser perjudicada por las limitaciones materiales; la materia no es parte de la creación espiritual de Dios. Dios es Amor y ama a Sus hijos.
Nuestro hijo nunca mostró ninguna molestia durante el viaje. La experiencia de acampar resultó ser lo más destacado de nuestro verano, y él nunca volvió a mencionar el incidente de las compras. No ha habido secuelas de su caída.
Dios no me había abandonado —y jamás podría abandonarme ni a mí ni a ninguno de nosotros— ni siquiera cuando yo buscaba provisión en otro lugar aparte de Él. Cuando me vi a mí misma como la hija de Dios, a la que nunca le puede faltar nada y a la que nunca le ha faltado, todo se resolvió.
Hoy veo con toda felicidad que si las dificultades me toman por sorpresa, duran muy poco y son desterradas muy rápidamente mediante la Verdad del Cristo —el mensaje eterno de amor de Dios— que Jesús tan claramente ejemplificó. No hay vuelta atrás.
Ahora se la verdad que soy hija de Dios, soy Su imagen y semejanza, soy Su reflejo y esto es una liberación.
Esta experiencia fue, para mí, un recordatorio de las bendiciones que se manifiestan cuando confiamos en Dios por completo, al escucharlo y obedecerlo solo a Él.
Debido a que estaba etiquetando a mi familia como poco amorosa y desconsiderada, amarlos parecía bastante difícil. Necesitaba corregir mi forma de pensar acerca de ellos, debía verlos y amarlos como hijos de Dios.