“¡Bendice, oh alma mía, a Jehová, y todas mis entrañas bendigan su santo nombre! ¡Bendice, oh alma mía, a Jehová, y no te olvides jamás de todos sus beneficios!— los beneficios de Aquel que perdona todas tus iniquidades; que sana todas tus enfermedades; que rescata tu vida de la sepultura; que te corona de misericordia y de compasiones” (Salmo 103:1–4). Con el Salmista, yo doy a Dios de todo corazón las gracias por todas Sus misericordias.
Oro por que mi vida se vuelva una acción de gracias a Cristo Jesús por habernos trazado el camino de la salvación de todo pecado, enfermedad y la muerte. Estoy agradecido a Mrs. Eddy, mensajera de Dios a esta era, por habernos interpretado las palabras y las obras de Cristo Jesús, por haber descubierto el arte de la curación divina que se había perdido y por haber clarificado que el servicio divino es una tarea diaria en la que hay que aplicar nuestro Cristianismo a todas nuestras actividades.
Yo hallé en la Christian Science el consuelo espiritual que buscaba sin poder encontrarlo en las iglesias ortodoxas. Por añadidura he sanado de muchas afecciones físicas. He vencido la carencia y el desaliento y también el temor de estar solo en la noche o en lugares solitarios o aislados. Mi curación de unas jaquecas fué lenta, pero mientras resolvía ese problema, sané de la impaciencia, el resentimiento y otros defectos característicos.
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